La directora del Instituto Nacional de Protección al Consumidor (Pro Consumidor), Altagracia Paulino, se ha convertido en una suerte de Chapulín Colorado de los padres de familias frente a los abusos con la tarifa de los dueños de colegios privados. Ante la inercia del Ministerio de Educación con las alzas y los cobros por adelantado de la tarifa, Paulino ha asumido el papel que le corresponde como protectora de los golpeados consumidores. Es más que saludable su intervención de aplicar la ley contra los colegios que la violen con cobros por adelantado de tarifas. No se puede ver como un atropello su amenaza de cerrar los centros que han convertido la enseñanza en un burdo negocio. El atropello lo cometen los colegios que violan la ley y esquilman a los padres de los alumnos con tarifas abusivas. Las sociedades de padres y todos los sectores sensatos deben nuclearse en torno a la directora de Pro Consumidor para enfrentar los atropellos de centros que, para colmo, operan como chivos sin ley. Porque tampoco se les exige rendir cuentas sobre la calidad de la enseñanza.

