Página Dos

PRIMERA FILA

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¿Un arreglo?

Es insólito que en lugar de apelar a las Cartas de las Naciones, Estados Unidos haya optado por un arreglo entre el presidente Manuel Zelaya y el golpista Roberto Micheletti para zanjar la crisis hondureña. La mediación que la canciller estadounidense Hillary Clinton ha encomendado al presidente costarricense y Premio Nóbel de la Paz, Oscar Arias Sánchez, no es más que una forma diplomática de claudicar frente a los golpistas. Zelaya y Micheletti están supuestos a reunirse hoy en San José para discutir una salida, como si se tratara de un asunto personal, a la crisis que reedita uno de los episodios más lacerantes en la historia de América Latina.

Estados Unidos y la comunidad internacional no envían la señal más clara al ceder en la presión para que los golpistas cedan el poder en Honduras. Pese a las valiosas muestras de coraje, se teme ahora que Zelaya no vuelva a Honduras como un Presidente electo por el pueblo, sino como rehén de los grupos que lo depusieron el poder. Puede desde ya apostarse por una salida condicionada a la crisis hondureña.

El Nacional

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