Perversidades denunciadas contra su familia por el jurista Ramón Antonio Veras vuelven a colocar en primer plano el sonado atentado, todavía impune, de que fue víctima su hijo, el también abogado y comentarista Jordi Veras Rodríguez, ocurrido el 2 de junio en Santiago. Dijo que se han puesto a circular rumores para favorecer a los acusados, aún sin identificar, de la agresión de la que su vástago escapó milagrosamente, aunque no sin secuelas dolorosas. Veras Rodríguez llegaba al parqueo del canal 25 cuando fue baleado en el cuello y en la cara, a causa de los cuales perdió la visión de un ojo. El reputado abogado se la pone más difícil a las autoridades al denunciar que la familia ha tenido que sufrir no sólo el atentado criminal con todas las secuelas de lesiones y dolores, sino también crueldades de todos los calibres de quienes fraguaron y no lograron el propósito de eliminar a su hijo. No es el único gran desafío que tienen las autoridades, pero la verdad es que el caso ha tomado una vertiente inquietante, rodeada de un denso velo de misterio.

