Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

Después de pregonar hasta la saciedad que la deuda pública era manejable, para lo que se contó incluso con la complicidad de representantes  internacionales, ahora el ministro de Economía admite que de no actuarse pronto  podría convertirse en un serio problema para el país. Todo para justificar el festival de préstamos hasta para construir una letrina o para obras  divorciadas del interés  de diferentes comunidades. Ahora, cuando el barco hace agua, entonces el ministro Temístocles Montás reconoce que se está ante un grave peligro. Pero lo dice con la mayor tranquilidad, sin ningún tipo de mea culpa, porque sabe que en un país donde no hay castigo ni para los desfalcos, mentir es lo de menos. El funcionario, que permanece en su cargo tan campante como Juancito el Caminador, declaró que este año terminará con una deuda pública cercana al 44% del Producto Interno Bruto. Antes el asunto era manejable, pero ahora se reconoce que el porcentaje es tan alto que puede convertirse en un problema para la economía. Y que se necesita la reforma.

 

 

El Nacional

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