Si eran suspicaces las circunstancias que rodeaban la decisión del senador Wilton Guerrero de retractarse de la acusación que motivó la demanda por difamación e injuria del expresidente Hipólito Mejía, con los detalles que han aflorado son mucho más todavía.
Además de llamar la atención que la Suprema Corte de Justicia, presidida por Mariano Germán, trazara al legislador las pautas para un arreglo, versiones como las ofrecidas por el abogado Julio Cury cuestionan más el papel del tribunal.
Según el jurista, presionado por las circunstancias de que a cinco años y ocho meses de iniciarse el proceso, Mejía no tenía más alternativa que conciliar para evitar que perimiera.
Como muestra de la supuesta reticencia de Mejía, el abogado del exmandatario señaló que el magistrado llegó a declarar inadmisible la querella contra Guerrero. El caso, en honor a la verdad, ha afectado la imagen de la Justicia.

