Que enfrentar el desorden político sea parte de su responsabilidad no resta trascendencia a la advertencia del presidente de la Junta Central Electoral (JCE), Julio César Castaños Guzmán, de que está preparado para enfrentar el caos en las organizaciones.
Tanto el señalamiento como la afirmación de que en su momento será implacable con la aplicación de la ley 33-18 son alentadoras, a la vez que fortalecen la confianza en el organismo.
Si la JCE asume sus responsabilidades sobre la lucha política, como han demostrado sus miembros, la confianza en el sistema democrático se consolidará en forma significativa.
Podría pensarse que está de más, pero también es importante que Castaños Guzmán recordara que la JCE no tiene adversarios ni enemigos, con lo que patentiza que no tiene más norte en sus actuaciones que el mandato de la ley.

