Todavía sea incierta la primera versión sobre la supuesta violación de una muchacha como motivo del crimen, no pueden ser más escalofriantes las circunstancias que rodean la muerte a puñaladas del músico José Carlos Hernández.
Tan espantosa como la muerte a sangre fría de un ser humano resulta la contratación de matones, tan normal como la compra de alguna mercancía. Con las señas de identidad del músico los sicarios ejecutaron sin mediar palabra la orden para lo que se les contrató. ¿Operan en este país agencias de sicarios? La horrorosa muerte de Hernández indica no sólo que sí, sino que los centros y zonas donde se pueden contratar criminales son conocidos. Hernández, según una primera versión, fue asesinado por matones que habrían sido contratados por una joven de 20 años para vengar un alegado abuso sexual de que había sido víctima, la noche de la tragedia, por parte de músico y otros hombres. En lugar de querellarse salió a reclutar los matones para reparar la ofensa en el mismo sitio donde dijo había sido violada.

