Además de que salario del trabajador dominicano es uno de que lo menos poder de compra tiene en la región, también resulta que los costos indirectos son de los más elevados en la zona. La inequidad de que es víctima el verdadero creador de la riqueza casi lo convierte en una ficción, al menos en el país. No disfruta del beneficio del crecimiento de la economía ni de las bondades del progreso.
Y ahora el sector empresarial alega que los costos indirectos en los salarios dominicanos son de los más altos de América Latina. Entre ésos figuran el aporte de la seguridad social, que los empleadores quieren que se vea como una suerte del complemento del salario. Parece que nada cuenta como inversión para aumentar el rendimiento, y por ende las ganancias, sino como sacrificio. De ser así, no se trilla el camino más sensato para reconocer y compensar el trabajo. Hay muchos problemas que afectan la producción, que en realidad pueden entenderse. Pero no es justo ni sensato que importantes aportes para la producción se vean sólo como gastos.

