El Vaticano no sale de una. A los escándalos de pederastia que han estremecido sus estructuras, hundiéndolo en el descrédito, se ha agregado una nueva tormenta sobre las operaciones de su conflictivo banco. Desde que en septiembre de 2010 la policía italiana se incautó de 30 millones de dólares en activos que serían lavados la entidad ha permanecido en el ojo de la tormenta.
El libro Su Santidad, del escritor Gianuigi Nuzzi, saca a relucir documentos que revelan la lucha de poder que ha sacudido a la entidad financiera de la Santa Sede. El papa Benedicto XVI no ha podido capear la nueva tormenta que ha evidenciado que el banco del Vaticano no cumple con las normas de transparencia y contra el lavado de dinero. La destitución del director del Instituto para las Obras de la Regiligión, Ettore Gotti Tedeschi, ha agitado aún más la marea. Tras los escándalos del Banco Ambrosiano y de los casos de pederastia, el nuevo seísmo que sacude a la Iglesia deja muy mal paradas sus prédicas sociales y divinas. El papa Benedicto tendrá que hacer algo.

