En su esperado discurso el presidente Danilo Medina Sánchez hizo un gran aporte a nuestra democracia despejando la incertidumbre nacional de si optaría por un nuevo periodo presidencial en el 2020 mediante una controversial modificación constitucional para poder optar a una nueva reelección. Esta valiente y pragmática decisión muestra que el presidente tiene una conciencia de estadista y sobre todo sentido histórico de cómo será recordada su gestión de importantes logros, luces e iniciativas.
Lo más importante fue que con esta acción se envía un mensaje a las nuevas generaciones y a la clase política emergente de que por encima de los intereses grupales y particulares existen normas y principios que trascienden la labor de un hombre o un gobierno, tal como manifestara el presidente, y que su responsabilidad era preservarlo. Con esta afirmación se está predicando con el ejemplo y le da espaldarazo a los tan necesarios valores mostrando a la vez defender y creer en la democracia al respetar sus normas y principios.
En el discurso afirmó que su decisión de no optar por una segunda reelección estaba actuando apegado a las leyes y que su conciencia estaba tranquila ya que había tomado la respuesta correcta ante este dilema que mantenía en vilo a toda la sociedad afectando ya hasta la economía.
La democracia tiene que nutrirse de sus mejores hombres y regirse con respeto a las leyes
La decisión del presidente permitirá que se replantee el tablero político nacional de cara a las próximas elecciones y más que dar ganadores coyunturales creemos ahora es que comienza la verdadera lucha de estrategias que será dinámica, interesante y hasta impredecible donde cada grupo demostrará su poder negociador, la capacidad de sumar, audacia en capitalizar los errores y debilidades de los contrarios y hasta la capacidad de perdón y olvido.
Los actores de esta contienda deben leer entre líneas cuando el presidente afirmó que el país presenciará una campaña limpia, basada en propuestas y centrada en llevar bienestar a la gente, que inyecte sangre nueva a nuestra vida política y esté regida por el civismo y la sana competencia.
Renovamos la fe en que nuestra democracia se fortalezca y se nutra cada vez mas de sus mejores hombres y así tengamos mejores instituciones donde sean la ley y los principios preservados.

