Opinión

¿Pro haitianos?

¿Pro haitianos?

Pedro P. Yermenos Forastieri
pyermenos@yermenos-sanchez.com

 

Si de derechos humanos fundamentales se trata, cualquier otra variable debe resultar secundaria. La vulneración a elementos innegociables, debe ser el punto de partida esencial para tomar posición en repudio de esa violación, inaceptable para quien se precie de ser su defensor intransigente. Quien supedite su criterio a circunstancias que tengan que ver con género, nacionalidad, color de la piel, nivel económico, cultural o educativo, queda de forma automática descalificado para asumir niveles idóneos de participación en un debate que pretenda ser objetivo.

Los argumentos para insertarse en un conflicto conceptual en torno a una problemática particular, deben girar en torno a las ideas y a los aspectos teóricos y prácticos que le atañen, evitando cualquier otra circunstancia que contamine el análisis y le reste seriedad.

En el caso específico de la sentencia emitida por el Tribunal Constitucional que afecta el estatus relativo a la nacionalidad de descendientes de extranjeros nacidos en nuestro territorio, se ha pretendido acusar a los sectores que disienten de dicho fallo de actuar impulsados por un sentimiento de defensa irracional de los ciudadanos que tienen su ascendencia en la parte occidental de la isla. A tales personas se les atribuye actuar bajo el influjo de un sentimiento pro haitiano en desmedro de la defensa de los intereses de la dominicanidad.

Ese es el fundamento más irresponsable que puede existir para intentar descalificar un criterio diferente. Sustentarse en un supuesto enfrentamiento entre lo dominicano y lo haitiano para atrincherarse en el falso dilema de que quien se opone a la sentencia es enemigo de la patria y, por consiguiente, abanderado de Haití, es algo que se equipara a un chantaje intelectual rechazable, propio de quien carece de argumentos para sostener una discusión en torno a los elementos jurídicos y humanos de la situación sometida a discusión.

El asunto se agrava porque detrás de un alegato tan pueril y bajo como ese, en realidad se pone en evidencia lo contrario de lo que se pretende atribuir a otros. Es decir, en la medida que se esgrime que quien se opone a la sentencia es pro haitiano, lo que en verdad se refleja es que quien argumenta de esa forma, es anti haitiano.

Lo anterior equivale a alguien que no actúa con racionalidad y rigor, sino por sentimientos prejuiciados y de repulsa a determinada etnia a quien atribuye una condición intrínseca de inferioridad. Nada más deleznable que eso.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación