Opinión

Problema petrolero

Problema  petrolero

Orlando Gomez

En menos de dos semanas el precio del barril del petróleo se ha desplomado en alrededor de 30%, en una debacle que hace recordar la del año 2014 donde llegamos a ver los precios más bajos en décadas.

Con nada en el mediano plazo que parezca revertir la tendencia del precio, a República Dominicana se le vuelve a presentar una oportunidad de enfrentar ahora su dependencia tóxica al petróleo y sus derivados.
Nuestro país es altamente sensible a los vaivenes del precio del barril del petróleo.

Las demostraciones y quejas a nivel nacional que se suscitaron a raíz de lo que relativamente fuera un alza moderada en el precio, son más que prueba suficiente de que el petróleo y su precio es un factor determinante en el día a día de nuestra sociedad dado a su evidente impacto en la estabilidad social, política y económica de la República Dominicana.

Debido a lo anterior toda medida para reducir nuestra dependencia de los derivados del petróleo tenderá a atacar lo que se ha convertido en una cuestión existencial de nuestra estabilidad.

El Estado no es ajeno a esto, lo que explica su insistencia con el proyecto de Punta Catalina. Ciertamente la planta, una vez en funcionamiento, logrará nivelar la oferta de energía a la actual demanda, pero al mismo tiempo ataca de manera frontal el problema de nuestra dependencia al petróleo y su impacto en el costo energético. Dicho lo anterior, Punta Catalina es, y así debe ser entendido por los hacedores de políticas públicas, apenas un parcho de un problema aún mayor.

El olvidado Pacto Eléctrico es otra pieza del rompecabezas para solucionar el problema del petróleo en República Dominicana. Lamentablemente, no sólo este se encuentra estancado, sino que los acuerdos hasta ahora alcanzados no son ni remotamente suficientes para atacar el problema de raíz.

El sector eléctrico requiere una reforma completa desde cero, donde las reglas estén claras, el Estado deje de ser un participante y donde República Dominicana se muestre a lo interno y para el mundo lista a abocarse a una revolución en la generación, distribución y transmisión de energía de forma innovadora y no dependiente del petróleo que atraiga a todo tipo de capital a invertir en nuestro país y a experimentar con nuevos métodos de generación.

Una reforma fundamental de nuestro sector eléctrico representaría un paso en el camino correcto para remediar el problema del petróleo de República Dominicana, pero aún tengo mis dudas de que ese significativo paso sea suficiente, si no nos abocamos, y a la mayor brevedad, a también atender otro problema fundamental de nuestra nación como lo es el tránsito y el parque vehicular.

En este último caso, la solución es aún mucho más compleja y difícil de alcanzar que la del sector eléctrico, y a la vez le considero igual o más necesaria. La República Dominicana tiene que empezar a orientarse hacia métodos de transportación que de ninguna manera involucren derivados del petróleo y no sólo reducir su curva de demanda de gasolinas, sino directamente revertirla.

El precio del petróleo nuevamente está bajando. El tiempo de actuar es ahora, no mañana.

El Nacional

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