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Hoy más que nunca, frente al reto que implica la lucha por superar los efectos adversos del Covid-19, se impone incentivar la producción nacional y las exportaciones en todas las áreas para fortalecer sus infraestructuras y así, preservar, recobrar, generar empleos para seguir contribuyendo como hasta ahora al crecimiento económico y desarrollo social del país, tal como ponen en evidencia los estudios y datos ofrecidos por el Banco Central.
Más que autorizar importaciones, lo que requieren, no solo la agropecuaria, sino la industria y demás sectores productivos nacionales, el gozar de la protección y colaboración del sector oficial, cuyo aporte resulta indispensable para mantener la sostenibilidad y el crecimiento de la economía del país, tal como han venido poniendo en práctica la Junta Monetaria y el Banco Central, con las oportunas medidas de liberar parte del exceso de liquidez de la banca comercial, para ampliar y facilitar el crédito a los sectores productivos, lo que permite proyectar el crecimiento de la economía nacional en un 5.5%, superior al 4.7 estimado para la región, a pesar del impacto de la pandemia.
Otorgar permisos, generar facilidades para las importaciones en no pocos casos con fines de lucro, constituyen remedios artificiales y a corto plazo y contrastan con las recomendaciones del Banco Interamericano de Desarrollo BID, al señalar que “Los países de la región, deben adoptar medidas que aumenten la liquidez de los productores, para que mantengan sus actividades productivas y no se generen disrupciones en la oferta de alimentos, con especial atención a pequeños y medianos productores, mantengan el acceso a servicios de transporte a precios razonables para garantizar que no hayan disrupciones en la distribución de alimentos y mantengan e incrementen la demanda de alimentos”, para concluir afirmando “Sólo de esta forma podremos proteger a los campesinos quienes producen nuestros alimentos y que son los guardianes de nuestra seguridad alimentaria.”
A su vez, el Banco Mundial advierte que “La inversión pública y las políticas focalizadas en agilizar la recuperación de los sectores industrial y agropecuario serán cruciales para recuperar el crecimiento y revertir el aumento en la tasa de pobreza”, y más adelante, ante el hecho de que la mayor parte del empleo sigue siendo informal, recomienda “Para volver a un crecimiento intensivo en puestos de trabajo y que favorezca los pobres la RD debe fortalecer los encadenamientos productivos entre empresas locales y exportadoras, reducir los costos administrativos de la burocracia, mejorar la confiabilidad del suministro eléctrico y ampliar el acceso al crédito. La rapidez y efectividad con la que el gobierno interiorice estas reformas, determinarán el impacto a largo plazo de la pandemia sobre la pobreza, el empleo y el crecimiento económico”.
Por: Mario Rivadulla
Mario Rivadulla@gmail.com

