Opinión

Profesora Tirsa Zapata

Profesora Tirsa Zapata

Educadora y ejemplar servidora de la administración pública, cuyas huellas perviven con rasgos sobresaliente en la ciudad de San Cristóbal y mas allá.

Hija mimada, igual que la inolvidable Eleazer, entre otros, del gran ciudadano fallecido maestro don Francisco Zapata, uno de los fundadores del hoy Instituto Preparatorio de Menores de la Cuna de la Constitución.

De voz pausada, elegante porte, sonrisa blanca, trato afable, inspiradora de respeto y reconocimiento la profesora  Tirsa Zapata Viuda Cuevas, a quien tuve la felicidad de apadrinar a su primogénitas, adorada y entrañable hija, licenciada Belkys Cuevas Zapata, profesional de reconocida verticalidad, timbre de orgullo familiar y social, ejemplo de la juventud pensante, igual que sus también distinguidos y queridísimos hermanos, ingeniero  Reynaldo, licenciado Francisco y profesor Andrés Cuevas Zapata, quienes han asimilado las razones, deberes morales, honra, triunfos y sacrificios de sus progenitores.

Tirsa Zapata, con quien empecé a tratar desde mi adolescencia hasta hoy y  siempre, contrae matrimonio con el inolvidable compadre Florencio Cuevas, quienes vivían a dos casas de donde residíamos junto a mamá y hermanos, lo cual sirvió para fortalecer una identidad forjada en el amor, cariño que jamás se extinguirá, no importan las contingencias de la vida, pues como decía Cervantes, “amistades que son ciertas, nadie las puede turbar”.

Tirsa Zapata, a quien profeso gratitud junto a Francisco, Eliezer, Vicenta, Diógenes, Felicia y Fior, cuando en años de estudiante recorríamos la Avenida Constitución a estudiar en la casa del gran amigo ido a destiempo Papalín Medina, y a veces me detenía en horas de la noche, y ellos nos ofrecían té, café y  en ocasiones cena, al igual que doña Sarah Durán, brillante, compueblana y amiga, ex esposa de Papalín en su hogar que ella preparaba. Así también, cuando nos juntábamos  a  repasar clases, en la casa de mamá, quien igualmente nos servía juntos a Papalín jugos, comestibles y café, con su voz de aliento y esperanza.

La profesora Tirsa fue también eficiente subcolectora de Rentas Internas de aquí, sentando precedentes de honradez, rechazando promesas y ofertas contrarias a la moral ciudadana, que siempre ha mantenido como insignia en el discurrir de su existencia.

Tirsa Zapata es un ejemplo a imitar  por las presentas y futuras generaciones de nuestro pueblo y de la República, solidaria, leal, a quien expresamos la frase: “El que tiene un amigo sincero, puede decir que posee dos almas”.

Imploramos  a Jesucristo por la recuperación y conservación de la salud de la profesora Tirsa Zapata, orgullo de San Cristóbal, de los suyos y de quienes tanto les adoramos con unción fervorosa.

La  profesora y eterna comadre Tirsa se enmarca en las palabras de Alexis Carrel; “Las mujeres han de recibir una educación superior, no para ser doctoras abogadas o catedráticas, sino para enseñar a sus hijos a ser seres humanos de suprema calidad”, y ella ha sido luz, madre ejemplarizante y sancristobalense noble, útil al prójimo, manantial de integridad, aferrada a Dios todopoderoso.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación