La Dirección de Información y Defensa de los Afiliados (DIDA), del Sistema de Seguridad Social, es uno de esos entes cuya estructura burocrática no se corresponde con los servicios prestados a los asegurados.
Las quejas de los usuarios son el mejor testimonio. Sin embargo, su directora, Nélsida Marmolejos, acaba de hacer una denuncia muy grave, que de ninguna manera se puede pasar por alto. Dijo que más de 78 mil empleados privados son perjudicados por sus empleadores, quienes los reportan a la Tesorería de la Seguridad Social con salarios por debajo del mínimo.
Tratándose de una violación de la Ley de Seguridad Social, el caso es para actuar. Los empleados que están en esa situación tal vez ni lo saben y es posible que quienes lo sepan teman alguna iniciativa para evitar despidos. Entonces son las autoridades quienes tienen que intervenir, máxime cuando no se trata de uno o dos casos, para proteger a empleados perjudicados por trapisondas de sus patronos.
