Liberar del pago de impuestos la importación de libros y útiles escolares parece una buena propuesta para abaratar los costos con los que tienen que cargar las familias en cada año lectivo.
Si bien se trata de una de las muchas fórmulas para enfrentar un drama traumático, la propuesta del Observatorio Nacional para la Protección del Consumidor (Onpeco) tiene que ponderarse con la mayor objetividad, a la luz del mercado.
Quizás lo que se necesite sean más controles y regulación en la asignación de los textos y materiales educativos tanto en el sector público como en el privado.
Con el negociazo en que se ha convertido la apertura de cada año escolar las autoridades tienen que tomar medidas que vayan más allá de la parafernalia de los programas que se han implementado, por más saludable que en realidad resulten. La exoneración de los impuestos a los libros de texto y los materiales educativos, sean importados o producidos en el país, puede ser una salida.

