Se tiene que ser muy torpe, bravucón o sencillamente provocador, para que, faltando pocos días para la finalización del proceso electoral, se insista en un llamado a paro del transporte de carga durante 48 horas, por parte de la Federación Nacional de Transporte Dominicano (Fenatrado).
Toda persona sensata, piensa, partiendo del hecho cierto de que el presidente de Fenatrado es un activista que apoya al candidato del PRD-PPH, Hipólito Mejía, que con esa desafortunada decisión de insistir en el chantaje, lo que se busca no es realmente que se le pague la deuda que se alega, sino utilizar a los camioneros de dicha federación como palanca de apoyo al candidato de su preferencia.
¿Y por qué no esperar que pasen las votaciones?
Fácil. Porque realmente lo que se pretende es continuar con el desaguisado intento o jueguito de muy mal gusto de meter miedo, mecanismo, dicho sea de paso, que vienen utilizando los portadores del caos y de la violencia en la República Dominicana.
Lo que ciertamente se observa, a todas luces, es que las pretensiones, absurdas y demagógicas en estos momentos, son de carácter políticas.
Correcto. Lo que se busca es hacerle daño al gobierno y, por vía de consecuencia, al candidato Danilo Medina, quien ocupa la primera posición en esta contienda electoral, de acuerdo a las empresas encuestadoras, de incuestionables prestigios, que realizan sus operaciones en nuestro país.
¿De dónde nace la desesperación manifiesta si ellos mismos insisten en expresar que supuestamente están ocupando el primer lugar en la preferencia del electorado dominicano?
¿Y cuál es la prisa?
¿Será que han estado engañándose y mintiéndose unos a otros y, de repente, se han topado con una realidad palpable y difícil de negar con la cual jamás quisieron encontrarse?
¿Cuándo entenderán los jefes de los camioneros que no siempre ellos tienen la razón?
En definitiva, estos amagos de Fenatrado no son más que producto de una sensación que hoy día se ha apoderado de sus mentes; es la sensación de una derrota que velozmente se aproxima.

