SANTIAGO. Nadie imagina que la simple crianza de una o varias chivas pueda cambiar la vida de una persona, pero esa acción callada ha transformado a familias completas.
Decenas de familias pobres a quienes la crianza los ha convertido en seres útiles, dicen que sólo les faltaba apoyo para crecer como personas.
Los chivos y chivas diseminados por diversas comunidades de la Línea Noroeste y el Cibao Central están ahora en la mira de personas que testimonian cómo esos caprinos han dado sentido al hecho de vivir en el campo.
De simples indigentes sociales, esas personas han pasado a recibir beneficios directos de una actividad productiva.
Hace un tiempo la señora Eudocia Pérez Caro, residente en La Peñita, de Loma de Cabrera, atravesaba junto a su familia por serias precariedades económicas que no le permitían resolver la más mínima necesidad.
Sin embargo, ahora ella ha podido ampliar y hacer más confortable su humilde vivienda, además de dedicarse a la crianza y reproducción de ovejos con la facilidad de un pequeño préstamo a través del Proyecto de Financiamiento de la Microempresa Rural (Profimir) que desarrolla el Centro de Investigación y Mejoramiento de la Producción Animal (Cimpa).
He podido mejorar mis condiciones de vida, ampliar mi vivienda y criar ovejos, gracias al financiamiento y al programa de capacitación impartido por el Cimpa y el Infotep, en el que obtuve el certificado de Promotora de Salud Animal (Prosana), dijo emocionada la señora Pérez Caro.
Explicó que su condición de vida era muy pobre, pero que ya ha comenzado a cambiar a partir de ser favorecida con el préstamo en el proyecto ovino- caprino (chivos y ovejos) del Cimpa.
Comencé en el programa ovino-caprino con una oveja, llegué a más de 50 ovejos, pero robaron unos veinte, por lo que me desencanté y vendí la mayoría, y ahora me quedan como seis, subrayó la microempresaria rural.
También Cándida Dominga Olivo, de la comunidad de El Rodeo, en Montecristi, se refirió de manera positiva al Proyecto de Financiamiento de la Microempresa Rural (Profimir), y al Programa de Salud Animal (Prosana).
Con el servicio de salud animal que ofrezco a los productores de chivos, ovejos, cerdos y reses de la demarcación yo me gano mis chelitos, y hasta he podido adquirir una passola que me permite trasladarme a las diferentes comunidades, subrayó.
Añadió que como Promotora de Salud Animal ella realiza partos de animales, retención de placentas, les coloca medicamentos contra las infecciones, diarrea y desparasitación. La señora Olivo dijo que el Cimpa también la favoreció con un préstamo para la adquisición de ovejos, los cuales ha reproducido en unos terrenos cercanos a su vivienda.
Otra microempresaria rural beneficiada por los programas de micro financiamientos y cursos de capacitación es la señora Mónica Then, residente en la comunidad de La Clavellina, de Dajabón, quien aseguró que sus condiciones de vida han cambiado positivamente.
Inclusive, recordó que los cursos de capacitación la inspiraron para que continuara estudiando y que desde el quinto curso en el que había quedado logró hacerse bachiller a través de las escuelas radiofónicas Santa María.
Yo tengo mi proyecto de crianza y reproducción de ovejos; llegué a tener 56, pero tuve que reducirlos porque tengo pocos terrenos, ahora tengo 16, no obstante, en sentido general, me he beneficiado económicamente con el negocio de estos animales, enfatizó Then.
En el período 1999-2009, el Cimpa, a través Profimir, ha concedido 418 pequeños préstamos por un monto de nueve millones 743 mil pesos. Esta cantidad de préstamo constituye el 39% de la cartera general.
Con los préstamos, los hombres han sido los más favorecidos, con un 63%, mientras que las mujeres han obtenido el 37%.
El agrónomo Alfonso Cerda, encargado de Promoción, Pasantía y Macroproyectos del Centro de Investigación y Mejoramiento de la Producción Animal, explicó que el Cimpa trabaja principalmente con la familia rural de las 14 provincias de la región del Cibao Central y la Línea Noroeste.
Añade que el objetivo principal de los proyectos y programas del Cimpa es mejorar las condiciones de vida del hombre del campo y de su familia, y que por eso se le capacita, además a las personas que lo deseen, y se les facilita un pequeño préstamo económico pecuario que pueden emplear en la crianza de cerdos, chivas, ovejas, ganado lechero, ganado de engorde, gallinas de engorde y ponedoras.
Cerda aclara que no es obligatorio que los beneficiados con el préstamo adquieran los animales en el Centro de Investigación y Mejoramiento de la Producción Animal, aunque si lo hacen, sería mucho mejor.Precisó que el Cimpa desarrolla otros programas como son: Capacitación en coordinación con el Infotep, Formación de Jóvenes Agricultores (Forja), Juventud y Empleo, Emprendedurismo y el Proyecto de Financiamiento de la Microempresa Rural.
Los programas se llevan a cabo en las provincias de Santiago, Hermanas Mirabal, Espaillat, Puerto Plata, María Trinidad Sánchez, Samaná, La Vega, Valverde, Montecristi, Santiago Rodríguez y Dajabón.
Los ladrones
Algunas personas, como Eudocia Pérez Caro, confiesan haberse desencantado un poco de la crianza, por las acciones de los ladrones, para los que trabajan casi al 50 por ciento, porque en su caso, de más de 50 ovejos que tenía, le robaron unos 20.
A raíz de esa situación vendió la mayoría de los que le dejaron y aun sigue luchando a ver si los ladrones la dejan trabajar tranquila.

