Opinión

Psicología del diálogo

Psicología del diálogo

Durante una intervención pública, el Presidente de la República, doctor Leonel Fernández, planteó la idea de la realización de un diálogo a comienzos de este año con las fuerzas vivas del país, con el propósito de enfrentar con mejores posibilidades los retos de la crisis económica que se cierne sobre el mundo y, por ende, sobre nuestro país.

Al momento de producir estas cuartillas, no se conoce la fecha, la agenda y los potenciales participantes del referido dialogo.

Sin embargo, llueven las opiniones, y hasta se han tomado posiciones sobre la conveniencia de este encuentro.

En nuestro país no hay mucha tradición de diálogo, y las veces que se ha intentado, los mismos han fracasado.

No existe la visión ni la madurez en nuestra clase política para entender que el fardo de los problemas es demasiado pesado y que por aquello de que “cuatro ojos ven más que dos”, entre muchos la carga pesa menos y los resultados pueden ser mejores.

La iniciativa presidencial de buscar el consenso, es oportuna, es inteligente, y cuestionarla sería un error de quienes lo hagan.

La crisis económica y sus inminentes consecuencias están frente a la cara de todos, y nadie debe ignorarlo.

Por eso, el doctor Leonel Fernández, en su condición de Jefe del Estado, hace la propuesta, a sabiendas que el gobierno, por más voluntad que tenga, necesita el apoyo de los demás actores para afrontar la crisis.

El dialogo no solamente es necesario, sino que es indispensable.

Pero no estoy hablando de un diálogo de sordos, de una chercha, de una táctica política, o de una de las tantas zancadillas a que nos han acostumbrado los dirigentes políticos.

 El dialogo que se requiere ahora, y presumo que el doctor Leonel Fernández va por ese camino, es el que consiste en colocar sobre el tapete las mejores cartas. Poner esas cartas hacia arriba y leerlas bien, de forma que no queden deudas, y que a nadie se le ocurra defraudar a la nación.

Los partidos políticos son una parte muy importante del diálogo. Ellos pueden ayudar, y también pueden desayudar.

El diálogo tiene su propia psicología. La actitud y las opiniones de los protagonistas, es un  preludio que puede, perfectamente, anticipar su éxito o  fracaso.

Los principales dirigentes del Partido Revolucionario Dominicano no le hacen bien al diálogo si antes de iniciarlo se muestran prejuiciados, restándole calidad al convocante, que es el Presidente de la República, y cuando pretenden llevar una agenda propia, que le corresponde de pleno derecho al doctor Leonel Fernández.

La agenda es una atribución de quien convoca. Aunque los invitados (partidos políticos y sociedad civil), tienen todo el derecho de introducir cambios y enmiendas, de acuerdo a que lo que ellos entienden.

El Nacional

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