Miguelina Terrero
miguelinaterrero@hotmail.com
Contrario a lo que muchos piensan, el niño abusado si puede recuperarse, siempre y cuando los padres agoten de manera correcta el proceso que implica esta delicada situación.
Es importante hasta el manejo inmediato, aunque no se hace tan fácil para los padres porque como es lógico, al enterarse de que su hijo fue abusado, entran en crisis.
“La reacción inicial es determinante, es fundamental. Es más seguro y conveniente para el niño cuando los padres al descubrir el abuso buscan orientación para manejar las cosas, porque a veces esa primera reacción le puede agregar más daños al niño ya victimizado” analiza la psicóloga Rafaela Burgos.
Burgos afirma que lo más importante en estos casos es que el niño se sienta apoyado y seguro, y que si los padre sienten que no pueden manejar la situación adecuadamente, es momento de buscar ayuda antes de tomar decisiones o dar pasos que puedan hacer más daño.
La recuperación es una realidad, recalca Burgos, agregando que un de la cosas que puede entorpecerla es cuando no se le cree al niño y no se le da seguridad que necesita en este momento, lo que provoca que el proceso se haga más complicado.
El papel de
los padres
Un niño que haya sido abusado dentro de la familia o fuera de ella, necesita que sus padres, o la persona encargada de él, (en caso de que el abuso haya venido de uno de sus progenitores), le den la garantía de que esto no volverá a ocurrir, de que la persona que lo abusó no va a regresar.
De eso dependerá mucho el cómo él visualice la posibilidad de un mundo más seguro.
“Si el niño ve que el adulto responsable toma medidas, hay un camino más promisorio para su recuperación”, completa la profesional.
El niño abusado por alguien de su propio sexo ¿puede ser un adulto homosexual?
No necesariamente, explica la terapeuta y directora del Centro para el Desarrollo y la intervención Constructiva (Cedic). Lo que suele pasar es que el niño se convence de que como tuvo una experiencia de ese tipo, es su opción, por lo que es parte del proceso de su recuperación, saber cómo el se ve y se percibe sexualmente, además de su sentimiento de culpa.
“Cuando, por ejemplo, a un niño lo toca un adulto, esto le afecta porque muchos elementos de su vida se desvirtúan, entre ellos tener o no tener relaciones sexuales con gente de su propio sexo, o el sentimiento de hacer algo que no está bien, pero lo disfrutaron”. Los casos más frecuentes de abuso son aquellos en los que el adulto va conquistando al niño, y lo que éste suele sentir no es dolor sino culpa, porque disfruta algo que en el fondo sabe que no está bien. En caso de dolor, puede ser un rechazo a la sexualidad.

