El mercado de pulgas que opera cada domingo en la avenida Luperón podría constituirse en vía para propagar el cólera, debido a las condiciones en que se expenden y consumen alimentos en el área. La ropa y otros artículos vendidos allí proceden casi todos de Haití. La gráfica recoge un detalle de la forma en que se manipulan comidas y bebidas. Foto Jorge González

