Opinión

PULSACIONES

PULSACIONES

Hace unos cuantos días se puso de moda lanzar toda clase de improperios contra una  parte del equipo que representó a República Dominicana en el   Clásico Mundial de Béisbol, más mundial que todas las series mundiales de béisbol  de las que yo tenga noticias.

Esa parte del equipo con la que se fregaron tantos pisos estaba formada por aquellos peloteros que se dice aprovecharon unas pocas horas de descanso en Puerto Rico para venir a emborracharse y comprar los favores de una que otra muchacha.

Oficialmente nadie citó los nombres de esos peloteros, pero en un bar de la Pedro Livio Cedeño me confirmaron que cerca de allí habían estado tres de ellos y que el resto hizo lo mismo en Boca Chica.

Lo menos que les dijeron a esos atletas fue traidores a la Patria y me dicen que hubo quienes propusieron quitarles la nacionalidad, además de prohibirles la entrada a territorio dominicano.

Estuve a punto de unirme  a quienes todo eso reclamaban, pero quise consultar esa adhesión con mi almohada y la aplacé hasta que alguien me contestara una serie de preguntas que me hice durante una madrugada.

¿Qué ha hecho la Patria que algunos consideran ultrajada por esos atletas que triunfan en Grandes Ligas? ¿Exonerarlos del pago de impuestos? ¿Dejarlos traer libremente carros de lujo? Bien. Pero ¿qué ha aportado para su formación como peloteros, o por el mejor desarrollo de sus familias y de sí mismos? ¿Dejarlos nacer y crecer aquí en base a plátanos, huevos y queso  bien caros? ¿Podemos reclamarles por ésto o aquello? ¿O trazarles normas de conducta?

¿Qué les dará esa Patria, o quienes dicen defenderla, cuando ellos ya no sean lo que hoy son? ¿Dar lastima como la dan algunos viejos peloteros que no tienen un centavo de qué vivir? Y hablo de la Patria que se quiere presentar ultrajada, y que no otorga las pensiones que reciben los que tienen el privilegio –por su esfuerzo  personal- de llegar a Grandes Ligas.

Tampoco es que estoy aplaudiendo la conducta de los peloteros parranderos, pero me parece que quiere cargárseles el dado más de la cuenta.

Lo incuestionablemente censurable es que el equipo dominicano fuera formado sólo teniendo en cuenta los intereses de los organizadores del Clásico, quienes escogieron y dejaron a su mejor acomodo. El mismo interés se manifiesta en la integración de los grupos de equipos que competirían entre sí.

Y todo esto, aunque usted no lo crea, pagado con 25 millones de pesos por el Estado dominicano, aunque sospecho que fue algo más.

De manera que me parece que hay que ser un poco cautelosos a la hora de buscar culpables, si los hay, por el papelazo de República Dominicana en un deporte en el que está dignamente representada desde hace años.

Sin justificar la indisciplina del grupo que vino a emborracharse –y me dicen que lo logró, claro está- tampoco es para exagerar. La eliminación  fue ante la novena de Holanda formada por antillanos, como parte de un Clásico que parece haber demostrado que el mejor béisbol del mundo se mudó de casa.

Ahora reside en Asia.

rgomez@elnacional.com.do

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