Opinión

Puntos… y picas…

Puntos… y picas…

Presa  de Tavera
SANTIAGO
.– El manejo de la presa de Tavera, a propósito del reciente temporal lluvioso en la región del Cibao, no debe ser tema de discusión o cuestionamiento como si se tratase de la misma situación de diciembre de 2007, cuando el día 12 en la noche el embalse fue desaguado de manera criminal, a más de cinco mil metros cúbicos de agua por segundo.

En esta oportunidad llovió mucho y con mayor persistencia que cuando las tormentas Noel y Olga, de 2007, en comunidades del Cibao Central en áreas de influencia de la presa de Tavera, de manera que el lago aumentó su volumen a niveles en que debía desaguarse de manera preventiva, a partir de la cota 325 metros sobre el nivel del mar.

En beneficio de las autoridades y haciendo acopio de la sabiduría popular, en cuanto a que “los tropezones hacen levantar los pies”, en esta ocasión el Comité de Operación de Embalses en Emergencia manejó las compuertas de la presa de forma correcta, conforme al manual de operaciones, con un vertido constante y gradual y con las previsiones de lugar.

En ningún momento el nivel de la presa llegó a una cota de peligro y nunca se descargó un volumen de agua de miles de metros cúbicos por segundo, como el 12 de diciembre de 2007,  con una avalancha que en la práctica fue un tsunami que arrasó vidas y bienes.

Esta vez la cantidad mayor reportada como cifra oficial de vertido fue de 550 metros cúbicos por segundo, lo que es aceptable y manejable en cuanto al posible impacto negativo en comunidades aledañas al río Yaque del Norte, que aumenta su caudal, desde Santiago hasta Montecristi.

 Aquella fatídica experiencia de 2007, que provocó el surgimiento de la Comisión de Santiago para presionar a las autoridades a investigar el hecho, rendir un informe creíble y evitar su repetición, ha dejado esta experiencia que se traduce en el manejo adecuado de hoy, que evita lamentaciones.

De cada experiencia debe aprenderse y conciliar cada vez más la convergencia de intereses para almacenar agua con fines de producción energética, desaguar para el uso del líquido en el consumo humano, para riego de cultivos en zonas agrícolas y para evitar crecidas de ríos y las consecuentes inundaciones.

No debe haber dudas respecto al mando central o cabeza para dirigir el manejo de la presa en emergencia, como la reciente por los aguaceros, sin olvidar que el primer elemento, clave de todo, es la preservación de la vida humana. Lo demás es material y recuperable.

En honor a la verdad, a la precisión  y a la ética hay que destacar que, en este temporal lluvioso, los funcionarios de instituciones involucradas y directamente responsables de la operación de la presa, actuaron con presteza, prudencia y responsabilidad.

El autor, que fue parte de la Comisión de Santiago, como periodista en busca de objetividad, da crédito al manejo correcto de la presa. Es justo hacerlo, porque aquel esfuerzo valió la pena.

puntosyenfoques@hotmail.com

El Nacional

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