Opinión

PUNTOS… Y  PICAS

PUNTOS… Y  PICAS

El secretario de Interior

El secretario de Interior y Policía, Franklin Almeyda Rancier, parece en ocasiones incomprendido, en otras un soñador y hasta se le atribuyen actitudes de dureza personal o excesiva rectitud.

Lo cierto es que el hombre está en lo suyo, es un defensor del estado de derecho, abogado ahora en receso, actúa a veces como académico con carácter magisterial, y no olvida su bagaje político curtido al lado de Juan Bosch ni la confrontación teórica en que vivió como rector universitario.

Ha hecho que se respete su investidura, ha llevado a los jefes de policía a entender que es su superior jerárquico inmediato, no ha rehuido el enfrentamiento cuando es necesario, ha sido criticado, pero también admirado y persiste en sus objetivos hasta con tozudez.

Todo esto viene a cuento por su conferencia del pasado miércoles en Santiago, ante directivos empresariales convocados por la Cámara de Comercio y Producción, en que precisó los  avances del “Plan de seguridad democrática”, reveló cifras de la criminalidad, delincuencia y violencia, sus diferencias conceptuales y defendió la labor que realiza con los bueyes que tiene, con los que hay que arar. En esa actividad,  entre otras sabrosuras y precisiones académicas y  prácticas, estableció  las diferencias entre los conceptos de defensa nacional, seguridad pública y seguridad ciudadana, que parecen sinónimos pero no lo son.

Dejó mucha tela por donde cortar con respecto al tema de la reforma policial, siempre controversial ante la insatisfacción e incomprensión ciudadana de la labor de este cuerpo, viciado desde hace mucho tiempo, y en vías de una transformación poco perceptible para la población.

Sin embargo, Almeyda defiende sus programas  hacia ese necesario mejoramiento policial y sus formas novedosas para combatir la criminalidad con un esquema integral, en que no sólo se ataca al delincuente, sino las causas que conducen a hechos que alteran la paz ciudadana.

De todos sus programas merece destacarse el esfuerzo que como plan piloto o modelo realiza en la comunidad La Ermita, de Tamboril, transformada en villa de la seguridad ciudadana, en una acción junto a otras agencias gubernamentales y los propios moradores de este sector.

Al secretario de Interior y Policía hay que oírlo y razonar sus planteamientos, tropezones y pasos en firme para entenderlo. ¡Aplausos!

El Nacional

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