El éxito del presidente Danilo Medina con el entendimiento para revisar el contrato con Pueblo Viejo Dominicana Corporation, que representa la minera Barrick Gold, plantea el símil para otros pactos inaceptables por lesivos al interés nacional.
Esto se logró a menos de 90 días de Medina empantalonarse frente al inversor foráneo y debe recordarse que fue en febrero de 2012 que la anterior gestión negoció el contrato alabado entonces como modelo e increíblemente beneficioso.
Con resultados a la vista de la presión pública insuflada por la postura de Medina sobre lo inaceptable del negocio hecho por su antecesor y validado por el mismo Congreso actual, ahora todo conduce a revisar otros contratos igualmente leoninos y perjudiciales.
Los contratos de generadores eléctricos son gran estafa al Estado, revelan una mafia aparentemente por encima del gobierno, multipartidista y supranacional que controla hilos del poder político para impedir lo que nunca se ha hecho como superar el déficit energético.
El presidente Medina, quien conoce el intríngulis del sector eléctrico, con informes sobre la realidad del barril sin fondo de pérdidas dolarizadas multimillonarias en este aspecto, debe ser primer interesado en buscar superar esta crisis ancestral. El caso Pro Industria versus las eges es ilustrativo.
El cuadro del paciente energético indica que la fiebre no está en la sábana, es necesario acción y voluntad, tomar el toro por los cuernos, enfrentar la mafia de generadores, revisar contratos más inaceptables que el de Barrick que obligan a pagar por energía no servida, que es robar.
El país no produce energía, debe superar dependencia externa, cambiar el modelo, dejar de siempre comprar y/o contratar plantas que no resuelven pero son negocios mafiosos.
Revisar contratos inaceptables por violatorios del interés nacional, desnudando antipatriotas e inescrupulosos pillos de saco y corbata, es nuevo reto para el presidente Medina.

