De Pepito es mejor
El desenlace de la desaparición, supuestamente mediante secuestro, de Eduardo Antonio Baldera Gómez luego de 22 días en cautiverio, lo cree poca gente en el país, por múltiples razones, aunque lo positivo de todo es que el joven esté vivo y muy sano.
Aparentemente, está como si nada hubiese ocurrido, no exhibe ni da síntomas del trauma post secuestro que es normal en casos similares, no tiene lesión física de importancia luego de tanto tiempo en que, según su declaración, estuvo siempre esposado y con una capucha que le impedía la visibilidad de sus captores.
El chico de 20 años ha sorprendido por la frialdad cómo actúa, por lo bien que se notaba al liberarse de sus captores, porque su rostro no tiene señales del sufrimiento que habría padecido y hasta conserva su moda del candadito en la quijada, como si le hubiesen permitido arreglárselo.
Hay mucha inconsistencia y saltos en las declaraciones iniciales de Baldera Gómez y ni decir de las autoridades policiales a las que se les fue la boca con este caso, porque han hablado hasta la saciedad y no se advierten los reales resultados de su eficiencia.
La Policía se quiere atribuir el supuesto rescate cuando se conoce que el joven escapó de sus captores y que las autoridades se enteraron dos o cinco horas después, de manera que debe tenerse cuidado al decir tanta mentira.
Otra cosa, aunque el caso de seguro que es dado como resuelto por las autoridades, el jefe de la Policía tendrá que precisar y revelar ahora, con el joven sano y salvo, quienes eran la gente poderosa, importante, de renombre, involucrada, y más, deberá explicar porqué no rescataron nunca al raptado si lo tenían tan bien ubicado.
Dentro de todo lo que se especula, no se descarta que de haber existido en verdad el secuestro, es posible que no hubiese escape, sino liberación y que al margen de las autoridades se haya pagado el rescate en monto menor al exigido de inicio.
En definitiva, todo esto huele a cuento, a novela mal estructurada, con guionistas muy aficionados, con final feliz y de menos credibilidad para la Policía, un caso resuelto.
De Pepito, hubiese resultado mejor.
