Opinión

Puntos… y Picas

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Imagen de amor a Haití

El terremoto que destruyó la capital haitiana el pasado martes 12 puso a prueba la solidaridad humana hacia el empobrecido pueblo ante la desgracia colectiva y ha servido, también, para resaltar el espíritu siempre presente de colaboración, hermandad y auxilio de los dominicanos hacia los vecinos del lado oeste de la isla La Hispaniola.

La imagen de una joven mujer nativa, recién parida en Navidad, testimonia el sentimiento de amor de los dominicanos en general hacia los hijos de la patria de Toussaint Louverture, sin importar extracción social o económica, en esta hora de verdad en que necesitan ayuda de la forma en que cada quien pueda, porque les falta de todo.

Esa madre dominicana de cinco hijos, Sonia Marmolejos, de 28 años, aportó en medio de la tragedia por el terremoto en Haití, el gesto y la imagen que echa por tierra cualquier acusación, de las falaces que se propalan para empañar el nombre de República Dominicana en la comunidad internacional, en lo relativo al trato a los vecinos de la nación más pobre del hemisferio.

Sonia cumplió el deber de madre al amamantar a bebés haitianos que perdieron sus padres y de manera espontánea aprovechó su estancia en el hospital “Darío Contreras”, de Santo Domingo, para darle el seno a inocentes criaturas, víctimas también de la tragedia, llorosas y hambrientas.

La escena, captada por reporteros de Listín Diario y divulgada el pasado domingo, no tiene desperdicios y es un suceso que debe darle la vuelta al mundo para que, sin mayores explicaciones que lo que indica la propia fotografía, la actitud de amor, hermandad y apoyo de los dominicanos hacia los haitianos, sea valorada con justicia, no sólo en estos momentos de tragedia.

La socorrida frase “una imagen vale más que mil palabras” resultaría insuficiente ante los sentimientos positivos y expresiones de sensibilidad humana al máxima nivel, provocada por la situación de los vecinos, que genera este gesto de una dominicana anónima y que puede servir para envolver las extraordinarias demostraciones de solidaridad desde aquí hacia los haitianos.

El refranero popular lo expresa con sabiduría de vida: El primer familiar es el vecino. Los dominicanos lo han demostrado con Haití hasta la saciedad.

El Nacional

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