Por: Carlos Manuel Estrella
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La Constitución 169 años después
La constitución está de cumpleaños, con sugerente número que la pone al derecho y al revés, 169 años después ha sido reformada cerca de 40 veces algunas calificadas progresistas, otras conservadoras y la última (2010), la más amplia, moderna y completa.
A tres años de esa adecuación, la famosa sentencia 168/13 del Tribunal Constitucional retuerce acepciones jurídicas para negar derechos adquiridos y humanos universales, violar fundamentos de la Ley de Leyes y colocar al Estado en posición defensiva internacional. Todo ello en nombre de la propia Carta Magna (art. 184) que atribuye al TC “garantizar la supremacía de la Constitución, la defensa del orden constitucional y la protección de los derechos fundamentales”. Un irrefutable ejercicio de soberanía.
Ese mismo encargo, a propósito del aniversario, debería ser reivindicado y cumplido respecto a otros preceptos que conviene cristalizar para hacer realidad el teórico “Estado social y democrático de derecho” basado en dignidad humana.
Desde la separación e independencia de poderes públicos (art. 7) hasta juramento del presidente de la República (art. 127) para “cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes”, pasando por responsabilidad civil de funcionarios (art. 148), la Constitución debe dejar de ser letra muerta.
En la teoría, imaginario conceptual plasmado en el texto estrenado en 2010, la República Dominicana es un Estado primermundista, ejemplar, respetuoso del ciudadano, con ética y moral, coronado con un andamiaje legislativo que es un deleite.
La Constitución no sólo debe promoverse entre infantes, con extraordinario despliegue publicitario legislativo, también entre la ciudadanía con similar insistencia, para que pueda conocerla a fondo, empaparse de ella y exigir su cumplimiento a titulares de poderes públicos. Sólo cuando el texto constitucional sea aterrizado, hecho realidad práctica y respetado por quienes manejan el Estado, habrá motivos para celebrarle cumpleaños, mientras tanto, aún es “pedazo de papel” reutilizable.

