El presidente Danilo Medina inició con buen pie el 2013 pasando de palabras a hechos por la educación con la asignación presupuestaria del 4 por ciento, construcción de aulas y preparación de tanda extendida escalonada a partir de este año, además del plan nacional de alfabetización.
Merece felicitación y reconocimiento por cumplir promesas de campaña y evidenciar voluntad para impulsar el mejoramiento del sistema educativo como mecanismo de combate a inequidad social y promoción del desarrollo humano.
Con el nombre Quisqueya aprende contigo, el plan rescatará de la ignorancia 851 mil personas en dos años e incorpora ya más de 6 mil núcleos de aprendizajes del objetivo de 75 mil, con extraordinaria movilización social.
Es tarea fundamental que toca raíz de males ancestrales y que unida a otras iniciativas, como construcción de escuelas, demuestran que habrá un antes y después de Medina en la gestión gubernamental educativa.
La demanda más sentida de la clase media lanzada a calles por reivindicaciones colectivas, el movimiento amarillo por el 4 por ciento del PIB para educación, ha sido satisfecha, pendiente de inversión más allá de infraestructuras físicas para tocar el factor humano.
Es positivo y también merece apoyo contratar a profesores extranjeros para capacitar nativos en áreas sensibles como Matemáticas y Español, conscientes de deficiencias estudiantiles reflejadas en debilidades de docentes, imposibilitados de dar lo que no tienen.
La construcción de edificaciones para suplir el déficit de aulas y materializar la tanda extendida que iniciará el próximo año escolar es avance de impacto esperado al final del cuatrienio con la incorporación al nuevo modelo del bachillerato completo.
Un pueblo educado y formado es base de sociedad justa, con equidad, fortaleza institucional, coincidencia de normas con realidad y oportunidades de verdadero crecimiento con desarrollo humano. La apuesta educativa es clave para superar males ancestrales.

