¿Por qué y para qué votar?
En estos días culminantes de la campaña electoral muchos ciudadanos de los llamados indecisos se cuestionan en su conciencia por qué y para qué votar, en otras palabras, si vale la pena ejercer el derecho al voto el próximo domingo.
La práctica política nativa está en descrédito, entre otras razones por el clientelismo y el asalto de cargos electivos por cuasi delincuentes. El ciudadano con conciencia crítica rechaza ser utilizado de tonto útil por quienes se dedican a comprar votos y adhesiones momentáneas.
Los partidos mayoritarios cada día se parecen más entre sí, quizás porque genéticamente tienen origen común pues fueron creados por el mismo padre, aunque tomaron caminos distintos, con una vida adulta dentro del moderno ejercicio político en que sus coincidencias se notan más.
Así también hacen campaña. Por igual, ofertan lo mismo en base a la emotividad de discursos vacíos que se distancian de la función para la cual existen los cargos en disputa el próximo domingo, porque no hay planteamientos serios, creíbles y realizables desde municipios y el Congreso.
Votar por qué, cuál es la motivación para ejercer el sufragio. Debería ser la de elevar el rol de la importante función de representación del pueblo, los ciudadanos, en órganos del gobierno tan trascendentes como el destinado a la elaborar las normas, reglamentos y leyes que mejoren la vida en sociedad.
Debería ser para que los ayuntamientos mantengan la relación más directa y cercana del ciudadano con el gobierno local, para mejorar el aseo público, tránsito y transporte, el medio ambiente, en fin, para el ordenamiento territorial y del espacio público con el trabajo de representantes, que son legisladores municipales como los regidores, con verdadera vocación cívica.
Debería votarse para que senadores y diputados, en su función de representantes de la voluntad popular, respondan con resoluciones y leyes, las necesidades colectivas de seguridad pública, combate a la delincuencia en todos sus niveles y garantía de empleo con mejor competividad para el país.
Y si los actuales, aspirantes a ser reelegidos, no han cumplido siquiera con los aspectos básicos, entonces, ¿para qué votar?

