Opinión

PUNTOS… Y PICAS

PUNTOS… Y PICAS

La historia es cíclica, postulan especialistas, y esto se vive día a día, sin escapar la política, ahora de moda a propósito de la campaña, ni los medios de comunicación, que deben ser reflejo de la realidad en su compromiso de servicio con la verdad.

Estos días reeditan sucesos que comprueban el aserto de estudiosos sobre la repetición de aparentes crónicas conocidas, episodios de la misma trama teatral, declaraciones y exhortaciones de protagonistas de siempre y la batidera de asuntos cada vez más fétidos.

Si los avances de esta película se trasladan a la política y la comunicación, el reflejo es “más de lo mismo”, con la campaña en punto de confusión mediática, guerra de encuestas en que la primera derrotada es la verdad, y transformación del proselitismo en puro mercado.

 Como dice la canción, “el traficante y el artista intercambian sus divisas y el esclavo como el rey tienen idéntica piel”, porque la campaña proselitista no es confrontación de ideas ni propuestas posibles, sino lucha económica entre grandes por comprar votos.

La corrupción administrativa, mal endógeno en asuntos públicos vernáculos, se convierte en aderezo del proselitismo que motiva legítima aspiración ciudadana para procesar y castigar culpables, falsa creencia que se queda en catarsis coyuntural, pasajera y solo en la prensa.

Esta semana no es santa como postula el mundo cristiano, es lo menos que tiene, es dominada por laicos y no creyentes, seguidores de confesiones distintas al catolicismo que aprovechan el asueto para actividades alejadas de religiosidad, en expresiones de libertad de credo y hasta libertinaje. No hay tregua política, como siempre proponen dignatarios religiosos católicos, ni disminución del proselitismo que se ausenta de urbes y se mueve a playas, ríos, montañas y carreteras.

Este cuadro refleja lo cíclico de los procesos sociopolíticos, la improductividad del ejercicio proselitista, la manipulación y adormecimiento mediático de la gente con lo mismo de siempre que incluye, a partir de la prensa del lunes, el balance macabro, morboso y luctuoso de la Semana Santa.

El Nacional

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