Opinión

PUNTOS…Y PICAS

PUNTOS…Y PICAS

La cuenta regresiva hacia la cita ciudadana con el sufragio para elegir presidente y vicepresidente de la República el 20 de mayo, ubica la campaña en la recta final en que los competidores principales tratan de descargar  su energía y artillería pesada en pos de la victoria.

Conscientes de que los medios de comunicación son escenario de la política moderna, unos y otros se han empeñado en ganar la batalla mediática y se disputan el mayor grado de influencia y manipulación por la percepción favorable del público hacia su oferta electoral. De sondeos y “encuestas científicas” ni hablar.

Nunca antes pudieron lograr mayor descrédito por resultados antagonistas en el mismo espacio y tiempo con similar universo muestral, solo dependiendo de quién pague, se acomodan proyecciones en la “fotografía” de la intención de votantes.

El mensaje que envían partidos mayoritarios y sus candidatos, favorecidos por avasallante publicidad gráfica, audiovisual y electrónica que polariza simpatías y minimiza las ofertas alternativas, es de total confusión para el electorado, sobre todo la masa silente de indecisos.

Mutuas acusaciones y denuncias tremendistas, con casos que comprometen las relaciones internacionales, en específico con Haití, nacen, son escándalos, se reproducen y mueren “de un día para otro”, sin ser concluidos, pese a la gravedad que encierran.

La corrupción, de la que son actores de primera línea unos y otros con  amplia experiencia depredadora de recursos públicos salvando honrosas  excepciones, es debate insulso e intrascendente, carente de consecuencias jurídicas que deriven en sometimientos y sanciones condignas.

La recta final de esta campaña  es oscuro túnel que solo parece tener la iluminación mental de votantes conscientes que  ejerzan un voto crítico que privilegie calidad y cualidad por encima de cantidad y clientelismo.

Con estreno de inquilino del Palacio en agosto, poder estatal e institucionalidad obligan a dar continuidad, con acciones judiciales, a tantos  escándalos de corrupción y otras formas delictivas gubernamentales gracias a ser o haber sido funcionario.

El Nacional

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