Las organizaciones convocantes y organizadoras del concierto Voces Amarillas en Santiago, a favor del cumplimiento de la ley que asigna recursos del presupuesto nacional a la educación, ofrecieron junto al público asistente una ejemplar demostración de civismo, indignación y ejercicio democrático.
La masa humana que se concentró el pasado domingo en el área del Monumento a los Héroes de la Restauración, pese al candente sol vespertino, fue en aumento mientras avanzaba la manifestación que se extendió por más de seis horas y concitó la atención de miles de personas que disfrutaron de artistas y discursos por una mejor educación. El comportamiento del público fue excelente, al extremo de que no dejaron basura finalizada la actividad en que los organizadores no expendieron bebidas alcohólicas, no hubo incidentes y los asistentes fueron allí por conciencia, en solidaridad y apoyo a una exigencia legítima y positiva.
La presencia significativa de jóvenes, — estudiantes y profesionales –, una parte integrada a la actuación artística, otra en la organización detrás de escena y el grueso dentro del entusiasta público, es una esperanza para el futuro inmediato de la nación. Es cada vez más notoria la integración a actividades de trascendencia pública de núcleos juveniles, organizados en entidades cívicas como grupos de presión, en que asumen roles importantes que demuestran hay una generación preocupada y dispuesta a tomar el bastón del relevo a favor de causas nobles.
El mensaje fue reiterativo, realista y legalista: Que se cumpla con el 4% del Producto Interno Bruto (PIB) como asignación presupuestaria para la educación como ordena la ley, que las autoridades cumplan sus responsabilidades y que no vengan con cuento.Simple, directo y legítimo. La identificación de figuras públicas de los medios de comunicación como locutores, presentadores y productores de televisión, junto a artistas y periodistas comprometidos con esta causa, es una señal inequívoca que la clase media asume roles trascendentes de buen ejercicio democrático.

