Los argentinos viven una euforia colectiva dentro y fuera de sus fronteras por los éxitos, hasta ahora, de su selección de fútbol en la Copa Mundial Sudáfrica 2010, y las expectativas de que pueda pasar a la final después de su próximo compromiso del sábado frente a Alemania.
Decir esto, sin embargo, queda pequeño cuando se tiene la oportunidad de testimoniar el comportamiento de la gente y la fiebre deportiva que se expresa en esta nación del cono Sur americano que de momento se ha olvidado de sus problemas para unirse mediante el balompié.
La prensa ha sido copada por las informaciones del fútbol. Los medios escritos dedican ediciones especiales y secciones diarias para dar cuenta de las reacciones de la gente y de interioridades de los héroes deportivos del plantel dirigido por el carismático ícono Diego Armando Maradona.
La televisión no se cansa de pasar y repetir imágenes de los principales golazos del seleccionado argentino y de buscar historias de los miembros de la selección, hasta de sus profesores cuando eran estudiantes de educación básica en sus comunidades de origen, así como de sus vecinos.
Lo cierto es que el futbol se vive con pasión por los predios argentinos. Es un fenómeno de unidad nacional que transforma en lo positivo el ritmo de vida y la cotidianidad de una capital siempre congestionada como Buenos Aires que, sin embargo, no tiene tapones si el equipo juega a la hora pico.
Así lo cuentan los taxistas. O lo hace como broma un representante diplomático al decir que el domingo en la tarde sólo estaban en calle, transitando, los que no eran argentinos y no seguían el partido pues había una especie de toque de queda frente al televisor o con el oído pegado a la radio.
La victoria dominical 3-1 sobre México provocó que la ilusión crezca y que, según el diario Clarín, todo el país vibró y el Obelisco fue una fiesta, lo que mantiene intacto el sueño de convertir a la nación suramericana en campeona del mundo futbolístico, un deseo que es vox populi todo el tiempo.
El deporte une. La pasión del fútbol es contagiosa. Un ejemplo a imitar.

