El ingeniero Miguel Vargas tiene su confianza cifrada en el Tribunal Superior Electoral para quedarse siendo presidente del PRD y candidato presidencial por esa organización política para el certamen electoral del 2016.
Sin embargo, se trata de un tribunal controlado por el PLD y Leonel. Y todas sus decisiones girarán en torno a esos intereses, por lo que Miguel no debía de hacerse ilusiones con un órgano en el que apenas tiene un miembro. ¡Y no es confiable!
La reciente sentencia del TSE, favorable a Hipólito Mejía, permite hacer lecturas políticas. Se puede inferir que, en este momento, Leonel no tiene favorito entre Hipólito y Miguel, independientemente de los acuerdos pasados con este último.
Se puede colegir que al PLD no le conviene, por lo menos en este momento, que el PRD se divida formalmente, porque entonces muchos correrían hacia Guillermo Moreno, un producto fresco que no tiene rechazo entre los jóvenes ni las féminas, dos grandes inconvenientes electorales del partido blanco en los últimos comicios.
Al PLD y al gobierno podría convenirles que el PRD se mantenga como se encuentra, muy parecido a un matrimonio en el que la pareja no tiene comunicación y duerme de forma separada. Hipólito y Miguel lucen irreconciliables y ambos prefieren que entre el mar ante que uno de los dos se beneficie.
No se descarta, inclusive, que Fernández elija de contrincante a Hipólito Mejía, a quien considera un hombre vulnerable, de quien ha sabido burlarse en múltiples oportunidades. Todo dependerá de los datos que revelen los estudios de opinión.
Las perspectivas unitarias del PRD son escasas. Y las dos facciones dependen de los caprichos de Leonel. La población debía de estar atenta y asumir la posición que más convenga al país. Guillermo Moreno que siga trabajando.

