Un informe del departamento epidemiológico de Salud Pública revela que en lo que va de año se incrementó en 440 la cifra de niños fallecidos en los hospitales, en comparación a los decesos ocurridos durante igual periodo a 2017, señal de que las estadísticas sobre mortandad infantil se incrementan en vez de reducirse.
Durante los primeros ocho meses de 2018, los hospitales reportaron 2,053 muertes, incluidas 62 en la última semana, muy por encima de los fallecimientos registrados de enero a agosto del año pasado, de 1,613, lo que debería activar las alarmas del sistema de salud pública.
Llama la atención que el 73 % de esas defunciones (1,492) ocurrieron durante los primeros 27 días de vida, a pesar de que propias autoridades han señalado que el 88 % de las muertes infantiles en el país es previsible o evitable. ¿Qué está pasando?.
El mayor número de muertes se reporta en hospitales del área metropolitana de Santo Domingo, donde se supone prevalecen mayores posibilidades de prevenir el deceso de un niño porque esos centros dispondrían de mayores recursos humanos, instrumentales y de medicamentos. ¿Qué sucede?
Salud Pública ni ninguna de las dependencias del sector pueden convertirse o hacer las veces de ministerio de las excusas, porque su urgente obligación es detener el alarmante incremento de muertes infantiles, la mayoría de las cuales pueden prevenirse, según propias autoridades.
La situación amerita que todos los hospitales materno-infantiles sean declarados en estado de emergencia o al menos intervenidos para identificar causas o falencias que inciden en el aumento de muertes de niños y parturientas.n lo que va de año han fallecido antes, durante o después del parto, 113 madres, apenas una mujer menos que el número de decesos ocurridos en igual periodo de 2017, lo que indica que tampoco en este renglón ha habido alguna muestra de progreso.
De nuevo se reclama al Gobierno, al Ministerio de Salud, al Colegio Médico y a sociedades médicas especializadas que aúnen esfuerzos para reducir drásticamente el número de muertes infantiles y de madres que no sobreviven al parto. Algo hay que hacer para afrontar y conjurar ese drama humano.

