Opinión

¿Quién nos protege?

¿Quién nos protege?

Tres hechos distintos y distantes, pero íntimamente relacionados por el cordón de la inseguridad ciudadana.

El primero, el asesinato de Domingo Bretón, hermano del Arzobispo de Santiago, Monseñor Freddy Bretón, por la sustracción de su motocicleta en Licey al Medio. El segundo, la muerte del joven Manuel Enrique Bonifacio Bueno, de 18 años, mientras compraba una hamburguesa en el barrio Simón Bolívar, a consecuencia de pleitos entre bandas de delincuentes. Y el tercero, el asesinato del Coronel Daniel Ramos Álvarez, en Baní, en un hecho que refleja la incidencia y profundidad del narcotráfico en esa ciudad.

En adición, nueve muertos en las últimas 72 horas. En Santiago, Haina y La Romana. No hay un sector social que esté libre del paso de la delincuencia y de sus secuelas, incluyendo la muerte. De hecho, ahora la suerte es salir a la calle, y que no pase nada. Es decir, lo que antes era la regla, ahora es la excepción.
La seguridad ciudadana no ha sido preocupación de los gobiernos del PLD

Lógicamente, las causales de la delincuencia radican en la ausencia de políticas que apuntalen en el empleo, la educación y en la familia. Si a esto se le agrega cómo la corrupción ha invadido no solo a los estamentos del gobierno, sino al “modus operandi” de las bandas criminales que azotan a la sociedad.

Así resulta que los criminales para no ser entorpecidos por la autoridad policial, pagan sumas extraordinarias a contigentes policiales para que no los toquen.

Eso es lo que acontece en Baní, y en muchos otros puntos del país. Urge la profilaxis de la Policía Nacional y la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD).

Cuando se pierde la confianza en la autoridad, y se deja a que sea como el viejo oeste, con el dominio del más fuerte, y del que más pague por el establecimiento de su territorio, se genera la desprotección. Hace tiempo se perdió la protección oficial.

Es justamente lo que acontece en el país, en donde el irrespeto por la autoridad es un hecho, y con ello, se esfuma la democracia, en todos los niveles.

Urge el rediseño moral y legal de la sociedad dominicana. Se necesita el cambio político, dado el fracaso del PLD en 18 años de administración, en el que la inseguridad ciudadana, la corrupción y la impunidad campean en todo el territorio nacional. Esto será tarea de todos los dominicanos de buena voluntad. Urge rescatar el imperio de la ley. Pronto viene el cambio.Lo lograremos.

El Nacional

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