La necesidad de transformar en Estados populares los Estados burgueses, fue planteada por Rafael Correa el pasado sábado. El presidente de Ecuador formuló en la XXI Cumbre Iberoamericana un llamado a buscar la equidad y a conquistar la soberanía, y acompañó el llamado con un gesto simbólico: Abandonó el salón de reuniones cuando le fue concedida la palabra a Pamela Cox, vicepresidenta del Banco Mundial. ¿Por qué tengo que escuchar en un Cumbre de países iberoamericanos la cátedra de una institución que chantajeó a mi país?, preguntó.
El chantaje, la imposición pura y simple y otros sucios recursos, son utilizados para obligar a los Estados a priorizar el pago de la deuda externa y a adecuar sus políticas a los requerimientos del mal llamado ordenamiento internacional.
Lejos de pedirle a Rafael Correa guardar silencio, hay que pedirle que siga ofreciendo detalles, pues esto contribuye a que mucha gente se anime a preguntar con qué derecho quienes recurren a la coerción económica e imponen la injerencia política, se nos presentan como garantes de la democracia y de la libertad.
Los Estados burgueses tienen gobernantes al servicio de los grupos oligárquicos, y coordinan las relaciones de dependencia.
Las oligarquías nacionales consideran sagrados sus privilegios, y utilizan sus lazos con los agentes de la dependencia para violar todas las normas.
Prueba de ello es lo que ocurrió en Honduras en junio del año 2009, cuando reformas que no cambiaban la naturaleza del Estado motivaron la acción de la oligarquía, apoyada por representantes del poder imperialista. Sacaron del país de manera violenta al presidente constitucional Manuel Zelaya.
Actualmente, en Venezuela, una ley que protege a los inquilinos ha aumentado la ira de los grandes propietarios de terrenos y de viviendas contra el gobierno y en particular contra el presidente Hugo Chávez.
No es casual que los hombres y mujeres conscientes, demanden a gobernantes como Hugo Chávez y Rafael Correa una identificación plena con los grupos revolucionarios del continente; pero esto no implica dejar de reconocer que ellos dirigen proyectos de cambio y de avance político que es preciso apoyar.
Como si hubiera sido necesario, a las palabras pronunciadas por Correa en Asunción, la realidad les pone un epílogo. ¿Qué otra cosa es la decisión de Estados Unidos de ahogar económicamente a la UNESCO por haber aceptado en su seno a Palestina? ¿No es descarado ejercicio de arrogancia imperialista? El poder estadounidense demanda que el resto del mundo haga su voluntad . En determinadas coyunturas, el orden vigente es despojado del disfraz de multilateralismo, y se lo ponen luego Pero se trata de un disfraz, que conste. ¿Por qué tenemos que escuchar a quienes nos chantajean? La pregunta de Correa es una acusación. Formulada en plural, es un grito por la dignidad y la soberanía
