Opinión

QUINTAESENCIA

QUINTAESENCIA

El doctor Euclides Gutiérrez Félix es uno de los actuales políticos que mejor ha educado a los dominicanos con su ejemplo de hombre público, maestro, periodista, abogado, historiador y excelente expositor. Posee una gran hoja de servicio y defensa a las mejores causas de la patria de Duarte, Luperon, Caamaño y Bosch.

 Los que no conocen al autor de Trujillo, monarca sin corona especulan sobre su carácter y su conducta pública. En nuestro país se difama y se descalifica a las personas que, como el doctor Gutiérrez Félix, tienen el valor cívico de actuar sin fingimientos, sin poses de faranduleros y sin miedo al momento de asumir responsabilidades frente a los problemas nacionales.

 Pero todos los que conocemos personalmente al dirigente peledeísta Gutiérrez Félix, porque hemos estado a su lado en momentos estelares de la lucha política, y al amigo Euclides, debido a que mantenemos vínculos fraternos de muchos años, sabemos que en su alma no hay lugar a la deslealtad, que envilece a muchos, ni a la demagogia, que lleva a otros a vivir de las poses y de la manipulación de las personas, y que las tratan como si fueran servilletas o cosas que se usan y se tiran con olímpico desprecio.

 Nadie puede comprender a Euclides si ignora que fue influenciado profundamente por tres personajes esenciales. Primero, por su padre, don Euclides Gutierrez Abréu, un hombre de carácter firme pero bondadoso, a quien recuerda con orgullo y sin tapujos. Le cita como un ejemplo del triunfo de la inteligencia natural, de la seriedad y la laboriosidad. Fue militar y agrónomo práctico. Dio lecciones a nacionales y extranjeros, como sucedió con los altos gerentes de la compañía americana Grenada Company, respecto a las condiciones naturales de nuestro suelo para la mejor producción agrícola.

 Segundo, Euclides siente devoción por el profesor Juan Bosch, su líder, maestro y paradigma del intelectual ético, moral y patriótico, no solo de la República Dominicana sino de Nuestra América y del mundo. Su fidelidad al boschismo, como teoría y práctica de la actividad política y de la conducta humana, es antológica. Eso hace que algunos vean a Euclides, a pesar de su comprobada criticidad, como fanático boschista.

 Y tercero, el generalísimo Máximo Gómez marcó de manera indeleble a Euclides en sus actitudes al momento de relacionarse con los demás. Es conocido que el compañero de José Martí en la guerra necesaria por la independencia de Cuba era rígido en su trato personal, y más con los gloriosos mambises. Euclides lo estudió con pasión y minuciosidad. Euclides, consciente o inconscientemente, reproduce el método del Napoleón de las guerrillas.

 Ahora bien, nadie en este país puede ignorar o poner en dudar la honestidad, pulcritud, valentía, eficiencia y capacidad del doctor Euclides Gutiérrez Félix, ni como político, ni como administrador de la cosa pública. Su fama le precede. No maten buenas reputaciones. Mucho cuidado con eso.

El Nacional

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