Opinión

QUINTAESENCIA

QUINTAESENCIA

En nuestro medio existe una tremenda confusión entre lo que es el Derecho y lo que es la Legislación. Si esa situación se presentara sólo entre aspirantes a ejercer la profesión de la toga y el birrete, no sería lamentable. Tendríamos tiempo para corregir ese mal. Se graduarían con los conocimientos adecuados. Pero la desgracia consiste en que esa confusión se produce entre muchos que ejercen la abogacía desde hace años, otros que son profesores universitarios y algunos que son jueces gracias a las anomalías de la sociedad en que vivimos.

 Hacer que un licenciado o doctor en derecho llene las lagunas jurídicas que tiene o corrija sus errores conceptuales, es una tarea de titán o de Sísifo.

Poco importa que el abogado ejerza la profesión de manera privada o que ocupe un cargo en el Poder Judicial. Siempre está dispuesto a soltar un largo discurso para justificarse. Quien trata de ayudarlo, con precisiones conceptuales, corre el riesgo de ser triturado por las patas de los caballos de su verbo desbocado.

No existe un profesional más engreído que el abogado. Y si es juez, peor. Está convencido de que es un letrado, aunque ignore la literatura. Piensa que en él se resume el conocimiento universal. Sabe que estudió las reglas que rigen la sociedad y se cree apto para actuar en cualquier instancia social.

 Resulta difícil para esos profesionales entender que el Derecho no es la Legislación. El Derecho contiene la Legislación, pero la Legislación no representa necesariamente el Derecho.

 El Derecho se manifiesta en el sistema jurídico. No se agota en él. Lo supera en cada una de sus manifestaciones. Los abogados, jueces, fiscales y juristas bien formados deben garantizar que sea así. Sobre todo los que tienen templanza para comprometerse con las mejores causas, vocación de servicio, sentido de justicia y conciencia social y política.

Por el contrario, la Legislación surge, se aplica y se deroga en el marco del ordenamiento legal. No logra superarlo.

El Derecho es el conjunto de principios y normas, escritos y no escritos, que tiene por finalidad imponer la justicia, bajo un orden y una seguridad jurídica, para que la sociedad alcance la realización del bien común. El Bloque de Constitucionalidad  lo expresa. Ese ideal es el que lleva a los conglomerados humanos a organizarse en Estado. Renuncian a una parte de su libertad individual para potencializarse en lo social. Todos los teóricos, desde Platón y Aristóteles, pasando por Locke, Rousseau y Kant, hasta llegar a Marx y Chomsky, abordaron el tema.

La Legislación es el conjunto de leyes escritas. Muchas veces niega el fin del Derecho. Suele expresar los intereses de sectores dominantes sin conciencia nacional ni social. Debe interpretarse y aplicarse de acuerdo con el Derecho. Si no se puede, hay que anularla por sentencia o derogarla con otra ley.

Lástima que tenemos jueces que aplican la Legislación y se olvidan del Derecho.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación