Opinión

QUINTAESENCIA

QUINTAESENCIA

2010 será muy duro

El año 2009 estuvo cargado de angustias y frustraciones para el pueblo dominicano. La crisis financiera mundial sigue siendo un ave de rapiña que devora las deterioradas condiciones de existencia de las mayorías. El Gobierno está haciendo esfuerzos para mantener la estabilidad macroeconómica, pero la microeconomía se resiente cada vez más. La corrupción anda como Pedro por su casa. En materia de derechos humanos dimos pena. La vida de las personas no fue respetada. Otros derechos fundamentales, como el acceso a la Justicia para asuntos esenciales del ciudadano, fueron negados olímpicamente. Dejamos atrás un año malo y comenzamos a entrar a otro que será muy duro.

  La esperanza y la dignidad son las últimas prendas que deben perderse. Cuando todo anda mal, porque la situación no puede ser más lamentable, hay que salvar la dignidad, aunque se pierda la vida. En esos extremos, como caminando sobre el filo de la navaja, sobrevivimos en el año que se fue.

 Ahora nos toca enfrentar el 2010. Es un año que avanza como un monstruo grande que pisa fuerte. Podría aplastarnos con facilidad si no sabemos enfrentarlo. También podría ser una gran oportunidad si aprovechamos sus potencialidades. La carga negativa que arrastra de su predecesor debe ser bloqueada y superada. Así lo exigen los retos que tenemos por delante.

 Nuestra sociedad tiene pendiente una agenda muy apretada para este año. Entre las tareas más importantes están, primero, la superación definitiva de los efectos que padecemos de la crisis financiera global. Incrementar la producción y lograr la reducción de los gastos superfluos. Además, la Tarjeta de Solidaridad y las otras ayudas sociales, que son tan necesarias, deben trascender el simple paternalismo. Engendran el clientelismo y el parasitismo. Deben servir como impulso para la integración a los centros de trabajo y producción de los cientos de miles de individuos que se están beneficiando de esa política pública. Hay que reducir el alto índice de criminalidad, en todas sus manifestaciones. Tales como el narcotráfico, la corrupción pública y privada, la delincuencia callejera y la inseguridad ciudadana.

Segundo, la puesta en vigencia de la nueva Constitución, con el funcionamiento de las novedosas instituciones que creó, muy especialmente el Tribunal Constitucional. De éste dependen los derechos fundamentales, el fortalecimiento institucional y la vida democrática de la nación.

Tercero, los cambios necesarios, como consecuencia de la segunda ola de reformas, que se producirán en el Poder Judicial. Sin una justicia eficiente, pronta y eficaz no hay democracia, ni paz social, ni progreso real.

Y cuarto, las elecciones congresuales y municipales. Tienen que ser un ejemplo de civismo, transparencia y confiabilidad. Que ganen los mejores.

 Señalamos sólo esos cuatro puntos por ser los más trascendentes de la agenda nacional. Bastan para probar que este 2010 será un año muy duro. Manos a la obra.

El Nacional

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