Opinión

QUINTAESENCIA

QUINTAESENCIA

El doctor Marino Vinicio (Vincho) Castillo Rodríguez es el abogado mejor dotado intelectualmente con que ha contado la República Dominicana en toda su historia. Sus defensas penales son antológicas. Posee una cultura enciclopédica, expone sus ideas con brillantez y es un formidable polemista. Sabe manejar el histrionismo y se adueña con facilidad del escenario en que le toca actuar.

 Como político, Vincho es un combatiente que no conoce el descanso ni concede tregua a los enemigos del interés nacional. Desde la presidencia de la Fuerza Nacional Progresista (FNP), como desde la cima de una atalaya, incursiona sin ambiciones personales en la lucha por el poder. Y aprovecha cada coyuntura para advertir a la nación sobre los peligros del narcotráfico y sus interminables redes de complicidades y crímenes sin nombre. Es valiente, honesto, solidario y audaz.

Nadie con un mínimo de información ignora esas facetas de Vincho. Pero es mucho más. Es un cofre de sorpresas agradables y edificantes. Y prueba de ello es que ahora nos impacta con sus dotes de narrador. Presentó su libro titulado “6 relatos. San Francisco de Macorís, 1931-1961”.

 La nueva obra de Vincho contiene, efectivamente, seis relatos. Son: “El sueño”, “Raro diálogo”, “Doña Manuela”, “El alcalde Marcelino”, “Sus dos familias” y “El viejo juez”.

 Hizo muy bien el autor al denominarlos relatos, como conocedor que es de los géneros literarios, porque estas obras de ficción no se someten al rigor técnico que exige el cuento, “como tigre de la fauna literaria”, propiamente dicho.

Más aún, con un aporte mínimo de los trucos de carpintería literaria, estos magníficos relatos pueden convertirse en una espléndida novela. Sobre todo porque el buen lector advertirá que los seis textos están íntimamente entrelazados por un personaje bipolar muy fuerte, que se mueve en cada escena como un espíritu supremo. Es la tiranía, que envilece el medio social en que actúan los personajes secundarios, y la fuerza de la Providencia. Con una mayor ambientación y algunos discretos zurcidos, más un despliegue de las caracterizaciones de rigor y la voz de un narrador omnisciente tendríamos esa novela. Sin embargo, Vincho ha preferido la modalidad artística, lingüística y narrativa del relato. Es su respetable decisión.

   Además, cada uno de los relatos contiene una estremecedora lección ética y moral. El autor está comido por el ansia de mostrar las injusticias, postración y desamparo social de sus personajes. Solo alcanzan la paz, resignados, en la otra vida.

“6 relatos…” es un libro bien escrito. Contiene un lenguaje fluido y sencillo, ajeno a toda afectación. El lector queda atrapado y temblando frente a las angustias existenciales que recrea el autor.

Vincho, con su obra, “6 relatos…”, nos revela una vez más su gran sensibilidad social y artística. Recomendamos su lectura.

El Nacional

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