Opinión

Quintaesencia

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La denominada sociedad civil y algunos sectores empresariales están preocupados por el proceso de designación de los jueces que integrarán las altas cortes. Reclaman transparencia. Quieren recibir informaciones con antelación de cada paso que den los miembros del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM). Todo indica que serán observadores puntuales. En principio, ese deseo no es malo. Los ciudadanos tienen derecho a conocer lo que hacen o dejan de hacer, en el cumplimiento de sus funciones, las autoridades públicas. Pero eso no significa que puedan convertirse en supervisores que instruyen y ordenan. Los integrantes del CNM no son subalternos.

 Todos los miembros del CNM tienen una alta legitimidad y una total legalidad para cumplir con su tarea. La mayoría fueron elegidos por la voluntad popular expresada directamente en las urnas. Son beneficiarios del juego de la democracia que tenemos. Eso merece respeto y consideración. Me refiero al presidente  Leonel Fernández, quien también preside el CNM, y a los cuatro legisladores que le acompañan. Son los presidentes del Senado y de la Cámara de Diputados, doctores Reynaldo Pared Pérez y Abel Martínez, y los miembros de esas cámaras, doctores Hugo Núñez y Félix Vásquez, respectivamente.

Solo tres miembros de ese cuerpo tienen una representación delegada. Ellos son el procurador general de la República, doctor Radhamés Jiménez Peña; el presidente de la  Suprema Corte de Justicia y el miembro de ese Tribunal, doctores Jorge A. Subero Isa y Víctor José Castellanos, también respectivamente. Este último funge como Secretario del CNM.

Evidentemente, son funcionarios de las más elevadas jerarquías del Estado. Conocen la seria misión que deben cumplir. Saben que de sus decisiones depende en gran medida la suerte de la República. Los votos que emitan serán determinantes para la designación de los jueces que conformarán la nueva Suprema Corte de Justicia (SCJ) y los tribunales Constitucional (TC) y Superior Electoral (TSE). De las actuaciones de esos magistrados dependerá el respeto de la Constitución, el posible fortalecimiento institucional y la mejoría de la justicia; la garantía de los derechos fundamentales, la construcción del Estado Social y Democrático de Derecho, el desarrollo económico, social y político; la vida democrática y la paz pública en este país.

Por suerte, el CNM está presidido por el doctor Leonel Fernández. Es un político completo. Sabe dirigir, armonizar y concertar. Tiene espíritu democrático. Lo ha probado en su vida pública. Además, dirigió con éxitos innegables el CNM en el 1997. Esa es otra prueba de que sabe cómo hacerlo. Nadie podrá manipularlo. No es manejable. El presidente Fernández garantiza que el CNM hará lo que tiene que hacer. El jurista y Ministro de la Presidencia, doctor César Pina Toribio, con su gran autoridad moral, también aseguró que se actuará correctamente. Así será. Confiemos en el CNM.

El Nacional

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