Opinión

QUINTAESENCIA

QUINTAESENCIA

El célebre jurista italiano, Luigi Ferrajoli, escribió un importante libro jurídico que tituló “Derecho y Razón”. Su obra pasa balance a la materia penal y hunde su bisturí analítico y crítico en las complejidades que entraña el delito y la sanción frente a los derechos fundamentales. Y sobre todo nos enseña a razonar el derecho en lugar de aplicarlo mecánicamente, como fue norma en la escuela decimonónica. Hoy se niega a quedarse en el pasado, y se mantiene como atavismo en la práctica de algunos administradores de justicia.

 La razón del derecho tiene que ser estudiada y comprendida a cabalidad por todos los jueces y juristas. El juzgador de hoy no es boca de la ley ni esclavo de ella, como pretendía el Barón de Montesquieu. Es decidor de derechos y solucionador de los conflictos de es apoderado. Por eso tiene que expresar con claridad, corrección y precisión los motivos y fundamentos de su decisión. Deberá respetar el ordenamiento constitucional y legal que aplica. Con esto se legitima en su condición de juez.

 Por ese motivo es necesario que en la sociedad de la información, la era del conocimiento y el mundo globalizado todos los servidores judiciales y más los abogados tengan presente que el sistema jurídico que rige en una sociedad siempre es una expresión de las superestructuras ideológicas del Estado. Nunca ha sido diferente y nunca será de otra manera. Lo que puede cambiar es la clase social predominante, esto es, la que controla los resortes del poder económico, social, político, militar y jurídico.

 Ciertamente, así es. Esa clase social o grupo de clases y capas sociales predominantes en la sociedad se convertirán en gobernantes o dominantes, según su desarrollo y cultura política. Si tienen conciencia política, nacional, social, de sujeto y de clase se erguirán como gobernantes. Serán celosos de las reglas del juego social y darán el ejemplo con su cumplimiento. Pero si no tienen conciencia de su rol, entonces serán dominantes. Violarán permanentemente el sistema jurídico para sacar provechos individual y grupal, con privilegios irritantes y espurios. Estarán dispuestos a servir a fuerzas extranjeras en perjuicio de los intereses nacionales, siempre que les garanticen migajas y sus posiciones de poder.

 La validez o no del principio de la supremacía de la Constitución dependerá de si la sociedad está gobernada o dominada. Si está gobernada, ese principio vale como inviolable. Los gobernantes no toleran ni el desorden ni que fuerzas extrañas impongan sus reglas en la sociedad. No ceden el poder. Por el contrario, el principio es un recurso retórico sin esencia vital y con pobre praxis si la sociedad está dominada. Los poderes foráneos impondrán su voluntad en el país y reinará el irrespeto a la Carta Magna y demás normas jurídica.

 Todo juez o jurista debe conocer al dedillo esas verdades que suelen ocultarse. Es la garantía de que cumpla cabalmente con su misión socio-jurídica.

El Nacional

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