Opinión

QUINTAESENCIA

QUINTAESENCIA

Rafael Ciprián

Patriotismo.-

Los conceptos patriotismo y nacionalismo tienen una fuerte carga connotativa histórica y social, pero sobre todo política. Histórica, porque inevitablemente remiten al imaginario del origen y relación con la nación o conglomerado humano en que uno nace o se desarrolla, o es adoptado. Social, en virtud de la dependencia con la familia y la colectividad a la que se siente pertenecer. Y política, debido a que una y otra palabra son usadas para realizar el adoctrinamiento que persigue, y muchas veces garantiza, que el individuo sea un sujeto predecible en su accionar de cara a las circunstancias socio-políticas y frente a los factores reales de poder que predominan en el país.

Toda referencia a la significación de esas palabras exige una toma de posición ideológica y, como martianos que somos, nunca rehuimos ni renegamos de esa exigencia lingüística. También demanda una coherencia imperativa entre el pensar, el decir y el hacer. El discurso no puede estar ni desligado ni en contradicción con la práctica.

El patriotismo es un sentimiento que relaciona a la persona, con un vínculo entrañable, al terruño en el cual nace. Es consecuencia de su integración con el medio, que implica la gente, la flora y la fauna; los ríos, las montañas y los valles, en fin, las ciudades y los campos que contempló en sus años de formación. Se manifiesta en armonía con las realidades de otros pueblos, y se caracteriza por la solidaridad internacional.

Por el contrario, el nacionalismo, además de la identificación con lo nacional, expresa una actitud de rechazo, de exclusión y diferenciación de lo foráneo. Esa preferencia, unida a razones económicas, generó la parcelación de los pueblos y la aparición de los Estados nacionales.

El nacionalismo tiende a importantizar lo nacional y demeritar lo extranjero. La exacerbación de lo criollo se califica como chovinismo. Es lo contrario del complejo de Guacanagarix, como referencia a aquel tristemente célebre cacique taíno que prefirió indecorosamente servir al conquistador español, en perjuicio de su propio pueblo indígena.

Nuestra época está caracterizada por la globalización y la liberalización de los mercados, en que las mercancías viajan libremente y los seres humanos tienen restricciones; está marcada por la era del conocimiento, la sociedad de la información, el auge de la tecnología y las ciencias Han convertido el mundo en una aldea, como dijo McLuhan. Hoy el nacionalismo es una doctrina política atrasada, retrógrada. Responde a mezquinos intereses locales, cuyos beneficiarios no se preocupan ni se ocupan en nada de las desgracias del género humano. Viven mirándose el ombligo, como su centro vital.

Muchos y valiosos luchadores sociales confunden, llenos de buena fe, el patriotismo con el nacionalismo. Este es un error grave, pero superable. Basta con más formación y práctica política, más conocimiento de las causas de la lucha social y con más espíritu crítico.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación