Abinader y realidad (2 de 3)
Ciertamente, el presidente Abinader tiene la oportunidad histórica de hacer un buen gobierno y crear las condiciones para que vivamos bajo el principio de la institucionalidad. Esto implica un orden democrático participativo y el sometimiento pleno de todos los funcionarios y la administración pública al ordenamiento jurídico, como lo manda el artículo 138 de la Constitución. Con eso se materializa el Estado Social y Democrático de Derecho, proclamado por el artículo 7 de la Ley Suprema. De Abinader y su equipo dependerá el cumplimiento de esa importante tarea. Como somos optimistas objetivos, creemos que avanzaremos en esa dirección.
Afirmamos en la entrega anterior que ni los hateros, con Pedro Santana a la cabeza, residuo de clase social desaparecida, ni la pequeña burguesía, existente y pujante, que han tenido el poder político en el país, lograron constituirse en clase gobernante.
Usaron el poder para beneficiar a su grupo, con grandes actos de corrupción. No les importó realmente la suerte de las mayorías nacionales. Y el orden institucional ha sido un obstáculo para ellos, en lugar de las columnas con las que debían erigir la sociedad que proclamaban.
Esa pequeña burguesía nunca superó la condición de sectores de clase dominante, como nos enseñó Juan Bosch. Le faltó los tipos de conciencia necesarias para esa condición. Ni tuvieron conciencia social ni nacional ni política ni de clase ni de sujeto ni de miembros de una comunidad. Y si las hubiese tenido, su comportamiento hubiera sido muy diferente.
Se aprovechó del manejo del Estado, que nació, no con el pueblo unido, sino sobre el espinazo, sobre la espalda del pueblo dominicano, como bien afirmó Américo Lugo .Ni siquiera se creó con criterios nacionales, porque los hateros persiguieron, exiliaron y mataron a lo mejor de la pequeña burguesía, con Duarte como ideólogo.
Ahora, con Abinader al frente del Estado, esperamos que ese comportamiento de la pequeña burguesía quede en el pasado. Sobre todo porque el líder del Partido Revolucionario Moderno (PRM) tiene consciencia burguesa, por su origen, su práctica y su formación académica. Y los sectores de la burguesía dominicana, que actúan como tal, aunque todavía escasa, ya le dieron su aprobación para que la dirija. Por eso, entre otros factores ya señalados en la entrega anterior, incluyendo la geopolítica, es Abinader presidente.
Por tanto, la misión del presidente Abinader es crear las condiciones para que se produzca el bien común en nuestro país. Y solo lo logrará si continúa como un sembrador de confianza social, de respeto al orden jurídico, de buen gerente, que impulse la producción de bienes y servicios, como prometió, y que logre reducir la desigualdad social.
Por: Rafael Ciprián
rafaelciprian@hotmail.com

