Opinión

QUINTAESENCIA

QUINTAESENCIA

Las personas que no son versadas en los temas constitucionales, incluyendo muchos abogados que ahora se están preocupando por conocer esta importante rama de las ciencias jurídicas y políticas, creen que en nuestro país solo hemos tenido una Carta Magna, y que ha recibido múltiples modificaciones. Otros piensan que las 38 revisiones que llevamos en nuestra historia republicana dieron lugar a igual número de Pactos Fundamentales. Esos criterios tienen que ser revisados. El error en las ideas tiene consecuencias graves en las acciones.

 El ser humano actúa conforme piensa. Muchos hipócritas acostumbran a pensar una cosa, decir otra y actuar en contradicción con lo que piensan y dicen. Creen que engañan a los demás con sus simulaciones. Pero se engañan a ellos mismos. Nadie engaña a nadie. Terminan haciendo lo que creen que se corresponde con su forma de pensar. El que piensa como traidor, cometerá traición; el que piensa como estafador,  estafará y el que piensa mal, actuará peor. La sociedad nos mal educa para que no seamos capaces de darnos cuenta de la forma en que nos manipulan.

 Pensar que hemos tenido una Constitución modificada muchas veces, hace que se ignore la lucha de clases en nuestro país. Jamás se comprenderán las causas de la miseria de las grandes mayorías. Y se creerá que la sociedad es homogénea.

 Además, considerar que en la historia de la nación se han sucedido 38 constituciones, es horroroso. No lo calificamos de esa manera por el desorden institucional y el caos político que refleja, porque los hemos tenido, sino porque se puede concluir diciendo que, después de Venezuela, somos los campeones latinoamericanos en aprobar Leyes Sustantivas.

El célebre jurista alemán Ferdinand Lassalle afirmó que hay dos tipos de constituciones: la social o real y la formal o escrita. La primera está compuesta por los factores reales de poder efectivo que interactúan en la sociedad. Y la segunda, es el texto o libro que contiene las normas supremas. La primera manda sobre la segunda. Si la segunda no se corresponde con la primera, será violada, irrespetada. Se convertirá en simple pedazo de papel. Eso ha sido nuestra Constitución. Pero soplan buenos vientos. Confiamos que con la actual Carta Sustantiva esa ominosa historia cambiará. El Tribunal Constitucional y los buenos jueces haremos el trabajo para garantizar que la Ley de Leyes se cumpla como debe ser.

La nación dominicana ha tenido dos constituciones. La liberal o progresista, por una parte, como la de Moca del 1858, la de Juan Bosch del 1963 y la de Leonel Fernández del 2010. Y la conservadora, por otra parte, como la de Pedro Santana del 1854 o la de Trujillo de 1934. Las revisiones siguieron esos modelos.

Nuestra actual Constitución es liberal y superior a todas las anteriores. Debemos cuidarla como la niña de nuestros ojos.

El Nacional

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