El presidente de la República, licenciado Danilo Medina Sánchez, tiene la oportunidad de oro para relanzar el proceso de fortalecimiento del Poder Judicial y de la justicia electoral. Puede hacer que crezca la credibilidad en la Suprema Corte de Justicia (SCJ) y el Tribunal Superior Electoral (TSE).
Esta es la primera ocasión que se le presenta, desde que es el jefe del Estado, para dirigir las sesiones del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), que deberá recomponer el Pleno de cada una de esas jurisdicciones.
Hasta el momento, el CNM nombrará para la SCJ a cuatro nuevos jueces, como consecuencia de la renuncia de Julio César Castaño Guzmán, quien era el Primer Sustituto de Presidente y Presidente de la Primera Sala, quien pasó a ser presidente de la Junta Central Electoral; de la pensión de Víctor José Castellanos, que era miembro de la Primera Sala y, por haber alcanzado el tope de la edad de los 75 años, cesarán en sus funciones las magistradas Martha Olga García S. y Dulce María Rodríguez, de las Primera y Segunda Salas, respectivamente.
Resulta oportuno recordar que esos jueces serán seleccionados en base a las cuotas que establece el artículo 180 de la Carta Magna. Esto es, que tres cuarta partes serán escogidos entre los que somos jueces de la Carrera Judicial y una cuarta parte les corresponde a profesionales del Derecho que no son jueces.
De manera que el reparto será de tres jueces ascendidos y un licenciado o doctor en derecho que entrará a la Judicatura.
Además, a los grupos que luchan por la cuota de poder para las mujeres les gustaría que de esos cuatro nuevos jueces que se designarán en la SCJ, dos sean femeninos.
Dicen que así se mantiene la cuota existente, porque saldrán dos magistradas de la SCJ.
De complacerse esa aspiración de las feministas, entonces se reduce a una sola vacante u oportunidad para los jueces de carrera varones. Nosotros, los hombres de la Carrera Judicial, podemos llegar a tener dos posibilidades de integrar la SCJ si se elige a una mujer para cubrir la cuota de los aspirantes a la SCJ que no son jueces.
Ese abanico de posibilidades para completar el Pleno de la SCJ está en el amplio poder discrecional que ejercerán los honorables miembros del CNM. Fuera de los mandatos expresos del Pacto Fundamental y de la Ley 169-97, Orgánica del CNM, nadie puede ponerle una camisa de fuerza a la voluntad decisoria del CNM al momento de nombrar a los nuevos integrantes de la SCJ.
También serán seleccionados para el TSE los cinco nuevos miembros titulares y sus respectivos suplentes. El CNM podrá ratificar, según considere, a algunos de los actuales integrantes de ese tribunal.
Por la especial naturaleza del TSE, se podrían generar mayores dificultades frente a los partidos y fuerzas políticas vigentes.
Danilo, como presidente del CNM, está dirigiendo muy bien, con aciertos, el proceso de escogencia de los nuevos jueces de la SCJ y el TSE. ¡Éxitos!

