En la República Dominicana hay muchos y buenos poetas, pero Alexis Gómez Rosa es uno de los mejores. Él vive poéticamente el mundo. La razón de su existencia es la poesía. Hasta supo vivir durante años en los Estados Unidos de Norteamérica, en las entrañas del monstruo, como lo señaló el inconmensurable José Martí, sin abandonar sus sueños y su quehacer cotidiano de poeta. El dólar, ese borbotón de sangre colectiva, jamás ahogó su hambre de expresar metalingüísticamente la belleza del mundo, con sus metáforas sorprendentes y su devoción creativa.
Alexis Gómez Rosa es un poeta mayor. En él se unen de manera excelsa la cantidad con la calidad de sus partos poéticos. Es abundante y bueno. Es un demiurgo de cuerpo entero. En él se sintetiza el saber literario con la sensibilidad y la imaginación. Está dotado del misterioso don de captar el alma de las cosas. Y nos la sirve con el encantamiento de un ser extraordinario. Lo sencillo se hace complejo en su práctica escritural.
Podríamos afirmar, sin ánimo de hiperbolizar, que la mejor tradición poética está representada en la obra de Alexis Gómez Rosa. El Siglo de Oro español se instala a sus anchas en los textos de nuestro poeta, porque cultiva el barroquismo y el culteranismo con un dominio que podría llamar la atención de Góngora y Quevedo. No es un poeta maldito, pero en sus versos se filtran los hálitos de Charles Baudelaire y Arthur Rimbaud. El surrealismo se manifiesta con abundancia en su obra. Paradógicamente, en la producción artística de Gómez Rosa también se exhibe el aliento modernista, con los mejores recursos retóricos de Ruben Darío, y sabe llegar a la simplicidad de lo eterno y reintegrado del postumismo, como un nuevo Domingo Moreno Jiménez. Lo mejor de la poesía sorprendida, con su hombre universal, está procreado por Alexis. Él no se detiene ante ningún credo ni postulado, toma lo mejor de cada uno y lo agiganta, con plena conciencia de su valor y trascendencia.
La producción poética de Alexis Gómez Rosa es envidiable por su exquisitez y su derroche. Sus libros son: Oficio de postmuerte, Pluróscopo y High quality, Ltd; Contra la pluma la espuma, New York City en tránsito de pie quebrado y Tiza & tinta; Si Dios quiere y otros versos por encargo, Self service poems y Adagio cornuto; Lápida circa y otros epitafios de la torre abolida, La tregua de los mamíferos, Ferryboat de una noche invertebrada y Marginal de una lengua que persigue su forma. Y ahora nos regala ese cosmos poético en un inmenso volumen de 1518 páginas, con el burlón y sugestivo título de El festín (s) obras completas. Aquí no se había publicado un libro de poesía tan grande.
Ciertamente, este nuevo libro de Alexis Gómez Rosa, en que se revisan y se enriquecen sus textos anteriormente publicados, es un Festín maravilloso, una orgía sublime, un banquete inacabado e inacabable. Es una obra que recoge una memorable biblioteca poética. Enhorabuena, Alexis, gran Poeta.

