Página Dos

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El país acaba de perder a dos pilares de la Medicina y la Ingeniería, además de dos ciudadanos prominentes, con la partida de Mario Tolentio Dipp y Bienvenido Martínez Brea. Se trata de dos figuras insignes, que hicieron valiosos aportes al desarrollo de la nación. Tolentino Dipp era un reputado neurólogo nacido el 15 de septiembre de 1928. Fue jefe de esa especialidad en el hospital Salvador B. Gautier, profesor de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y miembro de honor de la Sociedad Francesa de Neurocirugía y Neurología. El nombre de Martínez, quien había cumplido un siglo de vida, se hizo más sonoro tras la celebración en 1974 de los históricos XII Juegos Centroamericanos del Caribe. Era un gran deportista, pero también un destacado profesional de la Ingeniería. Desde la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado tuvo un papel clave en el sistema de infraestructura. Dejó sus huellas en obras como la construcción de los estadios Quisqueya, Cibao, Tetelo Vargas y La Normal, pero también en el techado de clubes como el Mauricio Báez y San Lázaro. El éxito profesional no afectó el temperamento sencillo y cordial de Tolentino Dipp ni de Martínez Brea. Paz a los restos de dos profesionales y dos ciudadanos prominentes.

Epidemia de dengue

El ex presidente de la Sociedad Dominicana de Infectología, Clemente Terrero, ha sonado la voz de alerta sobre la alarmante incidencia del dengue. Los hospitales con salas para tratar una enfermedad que siempre suele cobrar vidas están, según el especialista,  rebosados. A las autoridades nunca les ha gustado que los males sanitarios se ventilen, porque prefieren vender la idea de que todo está bien. Pero cuando los males se hacen público, como ahora la epidemia de dengue denunciada por el doctor Terrero, están más compelidas a intervenir.  Sólo en el hospital Robert Reid Cabral hay unos 30 niños recluidos con dengue, mientras otros centros de la Capital y el interior también tienen muchos pacientes con la enfermedad. Y si la propagación de la epidemia no se ha podido prevenir no queda más que enfrentarla a través de algún programa eficaz. Y dada la magnitud de que ha dado cuenta el especialista y dirigente gremial sin la menor pérdida de tiempo.

El Nacional

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